Con casi el 100% de las secciones electorales escrutadas, los italianos han rechazado con contundencia la reforma judicial de la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, en un referéndum celebrado este lunes y domingo. El ‘no’ al referéndum, que ha contado con una alta participación, de cerca del 59% de los votantes, se ha impuesto con un 54% de los votos, mientras que el aval a la reforma ha recogido el apoyo del 46% de los votantes. En el mapa regional, el sí ha vencido en las regiones tradicionalmente partidarias de la derecha como Lombardía y Véneto, así como en Friuli-Venecia Julia. El color rojo del no tiñe el resto del mapa regional de Italia y ha conseguido importantes victorias en ciudades como Nápoles, Bolonia, Florencia o Palermo. Meloni ha publicado un breve vídeo en las redes sociales reconociendo la derrota de su propuesta, que ha descrito como una “ocasión perdida para modernizar Italia”, pero insiste en su respeto a la decisión de los italianos y asegura que continuará trabajando “por el pueblo italiano” y para “honrar el mandato que nos dio”. La primera ministra ya había avanzado antes de la votación que, independientemente del resultado, no dimitiría. Por el contrario, las figuras de la oposición celebran el resultado. El líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, ha publicado un breve mensaje en el que dice: “¡Lo hemos hecho! ¡Viva la Constitución!”.
El rechazo a la reforma judicial, que pretendía, entre otras cosas, separar las carreras judicial y fiscal y poner esta última bajo la tutela del ejecutivo, ha sido generalizado a lo largo del país. Pero ha sido más contundente en las regiones del sur del país. En la ciudad de Nápoles, por ejemplo, el no ha ganado con el 70% de los votos y la región de la Campania, el no roza el 66%, más a la izquierda que el llamado triángulo rojo que conforman la Toscana, la Emilia-Romaña y la Umbría. En Sicilia, otra región tradicionalmente conservadora, el no también gana con claridad y consigue el 61% de los votos. Las primeras estimaciones con los resultados indican que los votantes más jóvenes, de entre 18 y 34 años, habrían sido los responsables de la contundencia del 'no' a la reforma judicial, ya que un 61% habrían votado en contra. Solo los mayores de 55 años habrían dado su apoyo a la iniciativa del gobierno de Giorgia Meloni con un 50,7% votando por el sí. En cuanto a los resultados entre los votantes de los principales partidos, el bloque de la izquierda se ha decantado muy claramente por el no, mientras que el de la derecha lo ha hecho por el sí. El no también se ha impuesto entre quienes no habrían votado en las últimas elecciones europeas o a otros partidos.
La reforma judicial
El ministro de Justicia, Claudio Nordio, ha sido el principal impulsor de la reforma constitucional sobre la administración de justicia en Italia. De hecho, el proyecto ha sido llamado reforma constitucional Meloni-Nordio. El punto más reconocido de la reforma es la separación de las carreras judicial y fiscal. La reforma propuesta pretendía establecer una clara separación entre jueces y fiscales, transformando la elección inicial del cargo en una decisión definitiva, con dos carreras profesionales y formativas claramente diferenciadas. En segundo lugar, se pretendía dividir el Consejo Superior de la Magistratura (CSM), lo que en España sería el Consejo General del Poder Judicial, en tres órganos diferenciados. Los dos primeros se encargarían de administrar, cada uno, la carrera judicial y la fiscal, mientras que las funciones disciplinarias del CSM se trasladarían a un Alto Tribunal Disciplinario formado por 15 miembros. La reforma también cambia los sistemas de elección de los miembros de estas tres instituciones e introduce el sorteo. Dos tercios de las 30 plazas electivas de los Consejos serían para jueces o fiscales que cumplieran ciertos requisitos, que debería disponer una ley posterior, mientras que el resto se sortearían entre una lista confeccionada por el Parlamento. El resto serían elegidos por el presidente de la República o miembros natos.
El poder judicial consideró la reforma una intromisión en la separación de poderes, tal como también ha denunciado la oposición política a Giorgia Meloni. La coalición de derechas que lidera la presidenta de Hermanos de Italia, la fuerza más cercana a Vox en Italia, entró al poder prometiendo una reforma de la justicia, a la cual acusaba de no ser imparcial y estar politizada. Durante la campaña por el referéndum, los aliados de la primera ministra afirmaban que el sí era un voto para sacar la política de la justicia, pero algunos iban más lejos. La vicesecretaria del gabinete del ministro Nordio afirmó que los jueces, en gran parte, “trabajan de forma seria y silenciosa”, pero que hay otros que mueven las cosas y son de los que “necesitamos liberarnos”. La oposición de izquierdas ha reivindicado una gran victoria este lunes. La secretaria general del Partido Democrático, Elly Schlein, ha afirmado que el gobierno de Meloni pretendía “controlar la justicia” y ha celebrado la amplia victoria del no y particularmente el voto joven, que “ha marcado la diferencia”.
