Decía el entorno de María Jesús Montero que hasta que ella no fuera a Andalucía a hacer campaña electoral, sería imposible que hubiera ningún avance importante en la cesión del IRPF a Catalunya. Instaba a Esquerra Republicana a “rebajar” su posición. Si no, ella no se presentaría a las elecciones andaluzas como candidata del PSOE habiendo traspasado a los catalanes este importantísimo tributo. Así ha sido. Nadie ha dado su brazo a torcer y no ha habido acuerdo entre socialistas y republicanos sobre cómo suscribir este acuerdo conseguido en el pacto de investidura de Salvador Illa como president de la Generalitat. Las elecciones en la autonomía más poblada del Estado se celebrarán el domingo 17 de mayo. Pero Montero, a pesar de que no haya dado nada a los catalanes, pagará el precio de haber negociado con el independentismo.
El PP ya arrancó la campaña en esta línea. Este jueves, en un acto en Sevilla, el presidente y candidato de los populares en estas elecciones, Juanma Moreno, cargó contra la financiación singular pactada entre socialistas y republicanos, así como las intenciones del partido de Oriol Junqueras de conseguir que el 100% del IRPF se recaude, gestione, liquide e inspeccione en tierras catalanas. “Alzaremos siempre la voz para defender los intereses de Andalucía, porque sabemos que después del 17 de mayo cederán la recaudación integral de los impuestos a Catalunya; ante los privilegios de unos, necesitamos un gobierno fuerte y contundente para defender los intereses de los andaluces que queremos ser iguales a un catalán o un vasco”, señaló.
Juanma Moreno, actual presidente de la Junta de Andalucía, quiere revalidar la mayoría absoluta conseguida hace cuatro años. Las encuestas soplan a su favor. Todas están de acuerdo en que, como mínimo, acaricia el umbral que le permitiría gobernar con independencia de cualquier otra formación política. Incluso el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dirigido por el socialista José Félix Tezanos se inclina por este escenario, en el que Vox perdería solo un diputado respecto de la anterior legislatura, el PSOE ganaría uno y la izquierda alternativa ganaría un ápice de fuerza. Si no lo consigue, tendrá que pactar después con el partido de extrema derecha de Santiago Abascal el que ya sería su tercer mandato como jefe del ejecutivo de esta autonomía.
Los pactos con el independentismo que sobrevuelan la campaña andaluza
¿Qué pactos con el independentismo influirán en estas elecciones? No lo olvidemos: Pedro Sánchez es presidente del Gobierno por haber pactado en la legislatura aún vigente una ley de amnistía con el independentismo (que el Tribunal Supremo se ha negado a aplicar a los líderes del Procés, motivo por el cual Carles Puigdemont continúa en el exilio y Oriol Junqueras se mantiene inhabilitado). Con Junts per Catalunya, además de esta norma y muchas otras cuestiones más, también pactó la oficialidad del catalán en la Unión Europea y la delegación de las competencias en inmigración. Por un motivo o por otro, estos pactos tampoco se han cumplido. Por eso los juntaires ya han roto con los socialistas. Y los acuerdos más importantes alcanzados con Esquerra Republicana son la financiación singular para Catalunya, la cesión del 100% del IRPF y la creación de un consorcio de inversiones en infraestructuras. Tampoco se han cumplido los acuerdos.
Montero ya no ostenta la cartera del Ministerio de Hacienda. Ahora ha caído en manos del valenciano Arcadi España. Y todo está por hacer. El financiamiento singular para Catalunya pactado con los republicanos se ha reconvertido en una propuesta del modelo del régimen común que respeta, en el caso de Catalunya, el principio de ordinalidad. Supondría 21.000 millones de euros más para las autonomías; de los cuales 4.700 millones serían para Catalunya. Pero las autonomías presididas por el PP —entre ellas, la andaluza— se oponen porque nace de un pacto con una formación independentista. La propuesta aún tiene que volver a pasar por una nueva reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera y después someterse al voto de los 350 diputados del Congreso. Está en el aire el sentido del voto de Junts, que esta semana ya tumbó en esta cámara el consorcio pactado entre republicanos y socialistas.
Fuentes del Ministerio de Hacienda aseguran que no tiran la toalla. El entorno del ministro España no señala si la alternativa debe ser la creación de una empresa mixta que no tenga que pasar por legislar en el Congreso, pero sí que se abren a estudiar un Plan B ahora que ha caído este consorcio. Pero la posición respecto del IRPF continúa siendo la misma. El Gobierno mantiene la idea de que es necesario crear un modelo de recaudación en red en el que estén presentes las dos administraciones, la catalana y la española.
Moreno condena los pactos de Montero con el independentismo
A pesar de que todos estos acuerdos no se hayan cumplido, Montero pagará ahora el precio de haber negociado con el independentismo. Moreno ya ha ido plantando esta semilla durante los últimos meses, especialmente sabiendo que la exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda sería su rival en estos comicios. El presidente andaluz se ha referido al modelo de financiación como un “engaño”, una “trampa”, y un “traje a medida” para “el independentismo y el separatismo” impuesto de manera “unilateral”. Su ejecutivo se ha referido a este acuerdo como una “traición” de Montero que supone un “maltrato” para Andalucía. Han denunciado que el acuerdo se ha firmado con “un inhabilitado del Procés” y supone un “grave insulto” a los andaluces.
En esta campaña, cuando Moreno interpele a Montero en esta cuestión, la socialista podrá responder que en el acuerdo firmado con Junqueras, Andalucía pasaría a ser el territorio que más incrementaría el número de recursos recibidos respecto del modelo anterior: 4.846 millones de euros más. Ella niega que haya ningún tipo de “privilegio” para los catalanes. Y ha acusado al PP de decir “mentiras y bulos” sobre la nueva financiación.
La participación de Illa y Sánchez en la campaña andaluza
También hay expectación por cuál será la participación de Salvador Illa en esta campaña, sobre todo teniendo en cuenta el elefante en la habitación: el president de la Generalitat estaría haciendo campaña para la candidata del PSOE que, ostentando el cargo de ministra, no cumplió los acuerdos con Catalunya por los que él llegó al poder; cosa que ahora le complica su relación con Esquerra Republicana, socio fundamental para continuar en Palau. La portavoz del Govern, Sílvia Paneque, aseguró hace semanas que Illa se había puesto a disposición de Montero. Pero el entorno de Illa no aclara aún cuál será su participación.
Pedro Sánchez sí que se volcará en esta carrera electoral para apoyar a Montero. Ya lo ha hecho durante la precampaña. El relevo de Montero es el más importante y difícil que ha tenido que hacer desde que preside el Gobierno: la ha acompañado desde su entrada en la Moncloa en 2018 ocupándose del Ministerio de Hacienda. Fue portavoz del ejecutivo y con el tiempo fue ganando poder hasta ocupar también el cargo de vicepresidenta primera. Juan Carlos Cuerpo ha pasado a ser vicepresidente primero, y Arcadi España ha sido nombrado ministro de Hacienda.
Vox y el espacio situado a la izquierda del PSOE
En estas elecciones también habrá que ver si el auge de Vox en Extremadura y Aragón fue un espejismo y si, por lo tanto, en Andalucía se estanca igual que pasó en Castilla y León. Las encuestas creen que la extrema derecha no se disparará. El partido de Santiago Abascal ya ha llegado a pactos en Extremadura y Aragón para legislar en favor de la llamada “prioridad nacional”, un eufemismo de primero los de casa. Según el último CIS, la izquierda alternativa se reforzaría. La suma de Adelante Andalucía (6) y Por Andalucía (4) alcanzaría los diez diputados, tres más que los siete que hay actualmente en el hemiciclo.