Un centenar de alcaldes y alcaldesas, concejales y concejalas de toda Catalunya se han reunido este lunes en la Panadella, en el centro geográfico del país, para lanzar un grito de alerta y una exigencia política clara: es necesario un nuevo modelo de gobernanza territorial que vaya más allá de la actual centralidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El encuentro, que ha culminado con la denominada “Declaración de la Panadella”, ha servido para visualizar el malestar creciente de los municipios fuera del área metropolitana, que denuncian una infrafinanciación crónica y una falta de capacidad de decisión que, aseguran, pone en riesgo la cohesión territorial del país.
Los cargos electos han reivindicado que Catalunya “no puede seguir funcionando a dos velocidades”. Según el manifiesto, mientras las grandes ciudades experimentan un crecimiento demográfico positivo, buena parte de los pueblos sufren despoblación, envejecimiento y una degradación progresiva de los servicios públicos y las infraestructuras. “El traspaís no quiere ser traspaís”, han subrayado, en una declaración que reclama el reconocimiento político e institucional de los territorios más allá de Barcelona. En este sentido, denuncian que muchas decisiones estratégicas se toman desde despachos alejados de la realidad territorial y sin tener en cuenta la diversidad de las comarcas.
Piden una gobernanza territorializada
A pesar de las críticas, el documento también reconoce el papel de Barcelona como capital y metrópoli global, y defiende que el AMB disponga de una gobernanza propia con competencias y presupuesto. Ahora bien, los firmantes consideran que este modelo debe extenderse al resto del país. “Sin el resto del Principado, Barcelona pierde esencia y capacidad de competir globalmente”, apunta el texto, que apuesta por un sistema de gobernanza descentralizado que permita acercar la toma de decisiones a la ciudadanía.
Los representantes municipales también han puesto cifras al desequilibrio: mientras cerca del 50% de la población catalana se concentra en menos del 5% del territorio —el área metropolitana—, zonas como los Pirineos concentran solo un 2% de los habitantes en un 30% del territorio. Ante este escenario, la Declaración de la Panadella reclama la creación de estructuras de gobernanza propias para el conjunto del territorio, con recursos y competencias equiparables a las del AMB. Consideran que las actuales divisiones administrativas —diputaciones, veguerías y comarcas— no tienen suficiente capacidad para dar respuesta a los retos actuales. Finalmente, los firmantes han advertido que no actuar en esta dirección supondría “ir hacia atrás” en términos democráticos y territoriales, y han hecho un llamamiento a garantizar la igualdad de oportunidades en todo el país. El objetivo, aseguran, es preservar una Catalunya cohesionada, capaz de combinar diversidad territorial con bienestar compartido.
El manifiesto consensuado ha sido leído por el alcalde de Talavera, Ramon Trullols, que lleva más de 38 años al frente del pequeño municipio de la Segarra.