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Hoy hemos elegido dos propuestas que, a pesar de venir de comarcas diferentes, comparten una misma obsesión: explicar un trozo de territorio muy concreto a través de una sola variedad y con la mínima intervención humana: Vinerel·les Brisat Garnatxa Blanca, de la Terra Alta; y Pét-Nat 2025 de Malvasia de Sitges, de L'Enclòs de Peralba.


Vinerel·les Brisat Garnatxa Blanca

Vinerel·les es el proyecto más personal de Joan Arrufí, propietario de la bodega Altavins Viticultors. Se trata de una colección de cinco vinos monovarietales nacidos de las viñas viejas de la propiedad —garnacha peluda, garnacha blanca, macabeo, cariñena y este brisado de garnacha blanca—, pensados para mostrar la tipicidad de cada terruño, variedad, clima y altura. La libreta de campo de Arrufí es la gran protagonista: cada botella se convierte en una ficha técnica llena de anotaciones manuscritas por el mismo viticultor, con su letra reproducida en la etiqueta e incluso un lápiz atado al cuello para que el consumidor pueda añadir sus propias notas. No es casualidad que el proyecto se llevara el Premio Vinari a la Mejor Etiqueta en 2024.

En boca, intensidad, tensión y carácter, con un final vivo y poderoso. Un vino para acompañar comidas potentes, pero también perfecto para largas sobremesas

Este Brisat Garnatxa Blanca proviene de la Finca Les Clotes, una viña de 1994 plantada en suelo de pedregal y conducida en vaso (plantación a pie), a 408 metros de altitud, con una producción limitada de 1.245 botellas. La fermentación se realiza con pieles durante 15 días, seguida de un envejecimiento con trabajo de lías en barricas de roble francés Allier, vendimia manual y bajos sulfitos. El resultado es un vino de color ocre brillante con matices dorados, aromáticamente muy complejo, con notas de fruta blanca madura, miel y recuerdos vegetales que derivan en interesantes toques de hidrocarburos. En boca, intensidad, tensión y carácter, con un final vivo y poderoso. Un vino para acompañar comidas potentes, pero también perfecto para largas sobremesas. Se recomienda servirlo entre 8 y 10 °C

Viña del Penedès. / Foto: ACN

Pét-Nat 2025 de Malvasia de Sitges

L'Enclòs de Peralba es el proyecto personal de Roc y Leo Gramona, primos de la conocida estirpe de viticultores y espumosos del Penedès, que en 2017 decidieron abrir un camino propio centrado en vinos de parcela y mínima intervención. Este Pét-Nat sale de la viña de Cal Manuel, en Sant Cugat Sesgarrigues: solo 0,72 hectáreas plantadas en 2014, a 266 metros de altitud sobre suelo arcilloso, cultivadas en biodinámica por el viticultor Josep Massana. Curiosidad de la finca: en los primeros años, la malvasía sufría clorosis férrica —las hojas se volvían amarillas por falta de hierro— hasta que Massana empezó a aplicar caldo de ortiga fermentada, un remedio tan pestilente como efectivo que todavía usan hoy en las pilas de estiércol biodinámicas de la bodega.

El vino se hace con prensado directo y una extracción del 66%, sedimentación estática en frío y fermentación espontánea con pie de cuba propio; se degüella sin añadir nada más, dejando que el gas de la misma fermentación haga las burbujas. Salen menos de 10.000 botellas, con solo 11% de alcohol. Un espumoso honesto, fresco y mineral, con una buena acidez, ideal como aperitivo o para acompañar platos ligeros de verano.