Un grupo de música denuncia catalanofobia durante un concierto en Aragón: "Callar no es la opción"

El grupo de versiones en catalán Dalton Bang ha denunciado este jueves que ha recibido insultos, amenazas y lanzamientos de objetos durante una actuación en Monzón, en Huesca, por el hecho de interpretar una canción en catalán. Los miembros de la formación han hecho público el episodio a través de un comunicado en las redes sociales con un mensaje contundente: "Callar no es la opción", dicen. Según explican, los incidentes se produjeron la semana pasada mientras tocaban Boig per tu, uno de los temas en catalán que forman parte de su repertorio. En aquel momento, una parte del público empezó a responder con "silbidos, insultos, amenazas e incluso lanzamientos de objetos", una reacción que el grupo atribuye exclusivamente a la lengua en que cantaban.

La banda ha remarcado que no era la primera vez que actuaba en esta zona de Aragón y que, hasta ahora, nunca había vivido una situación parecida. De hecho, los músicos recuerdan que ya habían tocado hace dos años en el mismo espacio de Monzón sin que se produjera ningún incidente relacionado con el uso del catalán. "Nunca habíamos recibido este tipo de ataque por cantar en catalán", han explicado. A raíz de lo que pasó, Dalton Bang ha querido denunciar públicamente las conductas violentas en los espacios de ocio y de fiesta y ha hecho un llamamiento a grupos, organizaciones y público para que no las normalicen. "Invitamos a todo el mundo (…) a señalarlas y a no tolerar estas actitudes", recoge el comunicado.

La formación también ha querido dejar constancia de que la reacción hostil no representó al conjunto de los asistentes. En el mismo escrito, los músicos agradecen el apoyo recibido tanto de una parte del público como de la organización, que avalaron y aplaudieron la decisión adoptada por el grupo ante los incidentes. "Por eso, decimos basta", concluyen. La denuncia se suma a otros episodios de discriminación lingüística denunciados en los últimos meses.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Precisamente, un estudio de 40dB elaborado para Acción contra el Odio y publicado el pasado febrero situaba a los catalanes como el segundo colectivo que generaba más animadversión en España por motivos de origen, etnia o nacionalidad. La encuesta, realizada a 1.500 personas de más de 12 años durante el mes de enero, concluía que la polarización identitaria contribuye a alimentar el odio contra determinados grupos. En este apartado, un 3% de los participantes declaraba animadversión hacia los menores extranjeros no acompañados, mientras que los catalanes aparecían a continuación con un 1,9%.

El estudio también analizaba el odio declarado hacia colectivos y figuras públicas. Entre los encuestados menores de edad, Carles Puigdemont aparecía entre las diez personas o grupos que concentraban más rechazo, con un 10,1%. Por delante de él figuraban Vladímir Putin, con un 22,4%; los machistas, con un 20,7%; Francisco Franco, con un 16,5%; Donald Trump, con un 13,6%, y los fondos buitre, con un 11,1%.