Los vinos catalanes tienen una virtud que a menudo pasa desapercibida: su enorme diversidad y su capacidad de ofrecer mucho valor por el precio que tienen. Tintos, blancos, espumosos, vinos frescos o estructurados… el mosaico vitivinícola catalán es tan amplio que siempre hay botellas que sorprenden por su relación calidad-precio. Entre los estantes de los supermercados se pueden encontrar vinos honestos, bien elaborados y con identidad de territorio. Hoy destacamos tres tintos que se mueven por debajo de los 10 euros y que, cuando los pruebas, dirías que valen mucho más de lo que cuestan: Cap de Trons de Ferré i Catasús, Ètim El Viatge de la Cooperativa Falset Marçà y el Cap de Ruc de la bodega Ronadelles.
3 vinos tintos catalanes por menos de 10 euros
El Cap de Trons Negre es un vino elaborado por Ferré i Catasús, un proyecto familiar con raíces en la Granada del Penedès. La bodega trabaja con variedades mediterráneas y con una filosofía clara: elaborar vinos accesibles, honestos y pensados para disfrutar. Cap de Trons es un coupage donde predomina la garnacha, que muestra muy bien este carácter mediterráneo. En nariz destacan los aromas de frutos rojos como las moras y las ciruelas, con un fondo balsámico que aporta complejidad. En boca tiene una entrada amplia y golosa, con un final largo, marcado por una buena acidez. Es un vino ágil, fácil de beber y con suficiente estructura para acompañar una mesa con amigos, como en una calçotada o cualquier comida informal.

Estos tres vinos demuestran que la relación precio-placer del vino catalán puede ser sorprendente
El segundo vino es Ètim El Viatge, de la Cooperativa Falset Marçà, una de las cooperativas históricas de la DO Montsant. Fundada en 1912, esta entidad es una de las grandes referencias de la comarca del Priorat, que ha sabido combinar cooperativismo con una clara vocación por innovar, siempre respetando la identidad territorial. Ètim El Viatge es un coupage de garnacha tinta, cariñena y syrah, con una crianza aproximada de seis meses en barricas de roble francés. Buscad aromas de frutas del bosque maduras, como fresa, grosella o mora, con ligeros toques torrefactos procedentes de la madera. En boca muestra estructura y elegancia, con taninos presentes pero pulidos y un final fresco con el punto mineral característico del Montsant. Es un vino versátil que funciona muy bien en cualquier cena improvisada. Como dicen desde la bodega: si eres una persona atrevida, ¡pruébalo con algún plato cocinado con jengibre!
La tercera propuesta es Cap de Ruc Negre, un vino muy popular amparado por la DO Catalunya, que se ha convertido en un clásico en muchas de nuestras mesas. Es una garnacha negra que apuesta por la expresividad de la fruta y por un estilo amable. Aunque sea un vino joven, se cría unos meses en barricas de roble, hecho que le aporta textura y cierta complejidad. En nariz es muy franco, con un buen equilibrio de fruta-madera en el cual se combinan los toques lácticos y de vainilla con las notas de la fruta. Es un vino ideal para beber a copas, tomando el aperitivo, para acompañar tapas o para hacer barbacoas y calçotadas. Si sois un buen grupo, ¡comprad más de una botella!
Estos tres vinos demuestran que la relación precio-placer del vino catalán puede ser sorprendente. Tres estilos diferentes, tres bodegas con historia y tres botellas que conviene tener controladas. Porque, a veces, en los lineales del supermercado se esconden pequeñas joyas que realmente valen mucho más de lo que cuestan. ¡Salud!