¿Te gustan las típicas galletas americanas crujientes por fuera y blanditas por dentro con trocitos de chocolate? Pues son estas. No son complicadas de hacer y los ingredientes son bastante básicos y económicos. Encontrarás muchas versiones, algunas con vainilla, otras con canela, chocolate negro, blanco, con frutos secos o sin, pero todas se hacen de la misma manera.
Si eres goloso/a, no te pierdas la receta Pasta Seca de pastelería.
¡Vamos!
- 350 g de azúcar blanco
- 250 g de mantequilla pomada
- 2 huevos enteros
- 460 g de harina floja
- 200 g de chocolate negro
- 15 g de levadura química en polvo
- Una pizca de sal
Prepara todos los ingredientes
Recuerda pasar la harina por un tamiz. De esta manera, la mezcla se comportará mejor en el horno y no quedarán grumos.
Se puede utilizar cualquier tipo de chocolate, preferiblemente con un porcentaje alto de cacao y, si os gusta, podéis utilizar variedades con frutos secos como he hecho yo.
Prepara la mantequilla y córtala en trozos. Cuando esté pomada a temperatura ambiente, mézclala bien. Yo utilizo una Kitchen-Aid que funciona muy bien en pastelería, pero esta receta se puede hacer a mano perfectamente.
Incorpora el azúcar.
Seguidamente, los huevos.
Deja que coja un poco de textura todo junto.
Prepara la harina con el impulsor químico y la sal.
Y la vas incorporando a la mezcla.
Deja que se mezcle bien.
Incorpora una parte del chocolate a la masa.
Una vez bien mezclado, ya puedes retirar la masa.
Trabaja la masa un poco y la estiras para poder cortarla.
Corta porciones similares y haz bolas del tamaño que te guste.
Ve colocando las bolas en la bandeja de horno y las aplastas un poco.
Ahora, coloca trozos de chocolate por encima.
Si quieres, puedes congelar una parte de la masa envolviéndola con papel film.
Acaba todas las bolas y prepara el horno a 180 grados.
Hornea las galletas durante unos 10 o 15 minutos, hasta que empiecen a tomar un poco de color. Pero ten cuidado que se queman con facilidad.
Una vez hechas déjalas enfriar. Si puedes garantizar la circulación de aire por debajo (como con este salvamanteles de mimbre) mejor, así no sudará ni cogerán humedad.
Y ya las puedes servir y consumir.
¡Buen provecho!