Cuando Carles Puyol sale a comer, no hay demasiadas dudas en cuanto a su elección. El ex capitán del Barça tiene un plato favorito muy claro y ese es siempre el chuletón. Pero no uno cualquiera. Su debilidad es un chuletón de “cinco colores”, poco hecho, jugoso y preparado con una técnica muy concreta que marca la diferencia. No es una elección casual. Puyol siempre ha sido un defensor de lo auténtico, de lo directo, y su gusto gastronómico refleja perfectamente esa forma de entender las cosas. Él no quiere andarse con rodeos, no hay nada mejor que una buena carne poco hecha.
Como cuando jugaba, Puyol es de los que prefiere ir directo al grano y con un plato de calidad
El arte de un chuletón perfecto
El secreto de este plato empieza mucho antes de tocar el fuego. La carne debe ser de máxima calidad, con buena infiltración de grasa y un grosor considerable. No sirve cualquier pieza, ya que para él, el producto es la base de todo. Antes de cocinarla, se deja atemperar durante cuatro o cinco horas. Este paso es fundamental para que la temperatura interior sea homogénea y la cocción posterior sea perfecta. Es un detalle que muchos pasan por alto, pero que cambia completamente el resultado final.
Después llega la parrilla. Se cocina sobre una rejilla metálica, con brasa de leña, lo que aporta un sabor ahumado muy característico. La sal gruesa se añade en el momento justo para potenciar el sabor natural sin enmascararlo. El resultado es ese famoso “chuletón de cinco colores”: una capa exterior bien sellada, una zona intermedia más cocinada y un interior rojo, casi crudo, lleno de jugos. Un equilibrio que solo se consigue con precisión y experiencia. De este modo, Carles Puyol está convencido de que si hay algo que debe comer, es un buen chuletón, de esos que están llenos de sabor.
El chuletón es ese típico plato que parece simple, pero que ejecutarlo requiere más trabajo del que parece
Poco hecho y sin distracciones
El punto de la carne es clave. Puyol lo prefiere poco hecho, lo que permite disfrutar al máximo de la textura y el sabor. Aquí no hay salsas ni acompañamientos complejos. El protagonismo es absoluto para la carne. Esta forma de comer responde a una idea muy clara: cuando el producto es bueno, no necesita nada más. Es una cocina honesta, sin artificios, donde cada elemento tiene su razón de ser.
En un momento dentro de la gastronomía, donde donde la innovación y la fusión dominan muchas cartas, el chuletón sigue siendo un clásico que nunca falla. Eso sí, hacerlo bien no es tan sencillo como parece, ya que requiere de una buena técnica a la hora de determinar el punto que se desea. Así pues, la elección de Puyol dice mucho más de lo que parece. Es un plato directo, potente y sin rodeos, exactamente como era él en el campo. Un recordatorio de que, a veces, lo más simple es también lo más difícil de ejecutar a la perfección.
