La receta de calabacín que convencerá incluso a quienes aseguran que no les gusta la verdura

El calabacín es una de las verduras más habituales en la cocina, pero también una de las que pueden resultar más planas si siempre se preparan de la misma manera. Hervido, a la plancha o dentro de una crema funciona bien, pero esta receta demuestra que con una buena combinación de especias puede transformarse completamente. La clave es cocerlo justo hasta que quede tierno y acabarlo con una salsa intensa de ajo, comino, pimentón dulce, vinagre, ñora y hierbas frescas. El resultado es un plato aromático, ligeramente ácido y con un punto picante, ideal incluso para quien asegura que el calabacíncalabacín no le entusiasma.

El calabacín no siempre tiene que ser una verdura plana y con poca gracia para hacer un plato

Cuece el calabacín sin dejarlo demasiado blando

El primer paso es elegir calabacines tiernos, preferiblemente pequeños o medianos, porque acostumbran a tener una pulpa más fina y menos semillas. Lávalos bien y hazles un corte longitudinal por el centro, pero sin llegar hasta el final. Deben quedar ligeramente abiertos, como si fueran un libro, para que después la salsa pueda entrar en el interior sin que la pieza se rompa.

Pon una olla con agua al fuego y, cuando empiece a hervir, introduce los calabacines. No necesitan una cocción muy larga. El objetivo es que queden tiernos, pero no deshechos. Puedes comprobarlo pinchándolos con la punta de un cuchillo: debe entrar con facilidad, pero todavía debe haber un poco de resistencia.

Mientras se cuecen, prepara la salsa. Pica dos o tres dientes de ajo, un poco de cilantro fresco y perejil. Calienta un chorro de aceite de oliva en una sartén y pon el ajo a fuego suave. Deja que se dore ligeramente, vigilando que no se queme.

Una salsa con vinagre, comino y ñora que lo cambia todo

Cuando el ajo empiece a coger color, incorpora pimienta negra, un poco de comino molido y pimentón dulce. Si te gusta el picante, añade guindilla al gusto. Remueve rápidamente para que las especias suelten el aroma, pero sin tenerlas demasiado tiempo al fuego. Añade dos cucharadas de vinagre y una cucharada de pulpa de ñora. El vinagre dará acidez, mientras que la ñora aportará profundidad y un punto dulce. Incorpora después el cilantro y el perejil picados y deja que la salsa cueza suavemente durante un par de minutos para que todos los sabores se integren.

Escurre bien los calabacines y colócalos en una bandeja. Reparte la salsa por encima e intenta que una parte entre dentro del corte central. Déjalos reposar unos minutos antes de servir, para que absorban mejor el aliño.

Este plato se puede comer tibio, recién preparado, pero también funciona muy bien a temperatura ambiente. El calabacín queda jugoso, especiado y mucho más expresivo que en una preparación convencional. Con pocos ingredientes y sin técnicas complicadas, una verdura aparentemente discreta se convierte en un plato con carácter, perfecto como entrante, guarnición o cena ligera.