En catalán es formatge, y en francés, fromage. Para los italianos, formaggio. Pero atención, porque los italianos también usan la palabra caccio para hablar de queso. Y caccio también es como queso, que es lo que usan los castellanos. Los ingleses, cheese. ¿Y todo esto, por qué? Hoy descubrimos la etimología del queso, un producto curioso que, como existe de diversas maneras (no todos los quesos se hacen ni son iguales), ha acabado recibiendo nombres diferentes.
Etimología del queso
Allí donde ha triunfado la palabra formaggio, como en Catalunya, que tenemos la palabra formatge, es allí donde debían ser más fans de los quesos duros. Allí donde llegaban estos quesos que la ciudad enviaba a sus legionarios, a sus ejércitos. Mientras que casseus seguramente eran lugares donde el queso que imperaba era un queso más casero, más hecho y para consumir inmediatamente. Entonces es muy posible que estas dos palabras tengan relación con esto, con la distribución del queso, si era más curado, más para exportar o más de consumo interno. Entonces los celtas cogieron la raíz casseus y de allí hicieron el cheese y el case, que entonces ha triunfado en otros idiomas.
¿Y los griegos? Los griegos usaban la palabra tiros y de aquí viene la raíz de tirosina, que son esos cristales que nos hacen crec-crec en el parmesano o en otros quesos bien curados, o los torofílicos, que somos nosotros, gente que no puede vivir sin queso.
El queso ha evolucionado en lenguas y países diferentes en función del tipo y el uso que se le daba. Pero en catalán, más allá del queso, tenemos una gran riqueza lingüística con palabras que se utilizan en diferentes territorios para referirse a un mismo producto
Riqueza léxica
El vocabulario gastronómico está lleno de palabras diferentes que se usan para referirse a un mismo producto. El queso ha evolucionado en lenguas y países diferentes en función del tipo y el uso que se le daba. Pero en catalán, más allá del queso, tenemos una gran riqueza lingüística con vocablos que se utilizan en diferentes territorios para referirse a un mismo producto. Así pues, por ejemplo, pastanaga, safranòria y carrota, o patata y trumfo son diferentes maneras de referirse a los dos tubérculos. También encontramos ejemplos en productos marinos, como con la cigala, que en las tierras de Tarragona también recibe el nombre de gadagang. Y como estos encontraríamos muchísimos ejemplos de variedades dialectales en catalán que nutren un patrimonio lingüístico y culinario que hay que preservar. Y la mejor manera de preservar una lengua, y una cocina, es hablando, y cocinando, en nuestro idioma.
Así que ahora ya lo sabes. Las cosas no reciben un nombre por casualidad. Todo tiene un origen, y en el fascinante mundo del queso, este origen ha determinado la manera en que diferentes lenguas se refieren a un mismo producto, que tiene muchas caras, usos y beneficios.