Hoy es Lunes de Pascua. El último día de la Semana Santa y el final de la Cuaresma. Hoy se celebra la alegría de vivir y el fin de un período de penitencia que ha durado 40 días. Bueno, es cierto que hay poca gente que siga las restricciones de la Cuaresma al pie de la letra, pero sí que es mucha la que celebra el día de la mona. Una jornada festiva y familiar en la que los padrinos y madrinas regalan la mona a sus ahijados. ¿Pero por qué celebramos una tradición que consiste en regalar pasteles con huevos y figuras de chocolate encima?
El origen de la tradición de la mona
El día de la mona se celebra en Catalunya y en otros territorios de habla catalana como la Franja de Ponent o el País Valencià. Se trata de una tradición que se celebra el Lunes de Pascua y que consiste en regalar una mona, a menudo de chocolate, de padrinos a ahijados. Empezando por el nombre, la mona es una tradición que viene de lejos. 'Mona' viene del árabe 'munna' (aunque algunas fuentes sitúan el origen de la palabra en el griego o en el latín), que significa 'regalo'. La mona, por lo tanto, es un obsequio. Un obsequio del cual se tienen registros desde el siglo XV.

Antiguamente, el padrino y la madrina eran personas bienestantes de la familia. Gente que, en caso de que los padres de su ahijado murieran a causa de una epidemia, o no pudieran hacerse cargo, cuidarían al pequeño
Los padrinos son los encargados de dar la mona a los ahijados. ¿Pero quién podía ser padrino? Antiguamente, el padrino y la madrina eran personas acomodadas de la familia. Gente que, en caso de que los padres de su ahijado murieran a causa de una epidemia, o no pudieran hacerse cargo, cuidarían al pequeño.
De los huevos duros al chocolate
Hasta mediados del siglo XX, la mona que regalaban los padrinos a los ahijados era un roscón dulce con huevos duros encima; tantos como años tuviera la criatura. Con el tiempo, los huevos duros se convirtieron en huevos de chocolate, y más tarde, los huevos pasaron a ser figuras cada vez más elaboradas hasta las auténticas obras de arte que encontramos hoy en día en las pastelerías. Pero este cambio no fue casualidad. Se gestó en Barcelona de la mano del pastelero Lluís Santapau. Por lo tanto, la mona de chocolate clásica que conocemos hoy en día es un invento más moderno nacido en Barcelona.

La tradición de la mona de Pascua está más viva que nunca. Cada año se celebran concursos para elegir las mejores, y pastelerías de todo el país elaboran toda clase de monas con formas, figuras y sabores diferentes. Da igual si lleva huevos duros o si lleva un loro de chocolate encima; lo más importante es seguir regalando la mona, mantener viva la ilusión de los niños y disfrutar de un día festivo con la familia. Ya sea porque celebras la resurrección de Cristo, el final de la Cuaresma o simplemente te reúnes en familia para disfrutar de una tradición popular, ¡disfruta de un buen día de la mona!