Aunque Lionel Messi es uno de los deportistas más disciplinados del mundo, hay un plato que rompe completamente con cualquier dieta estricta, como lo es la milanesa a la napolitana. Una receta clásica de la cocina argentina que, pese a ser deliciosa, no suele estar recomendada para quienes buscan el máximo rendimiento físico. Y es que, más allá del fútbol y la exigencia profesional, Messi sigue teniendo gustos muy ligados a su infancia y a su entorno familiar. En este caso, la clave no está solo en el sabor, sino también en el componente emocional.
Un plato que poco tiene que ver con la disciplina que debe mantener un deportista del calibre de Leo Messi
Un plato tradicional con mucho peso calórico
La milanesa a la napolitana es un icono gastronómico tradicional en Argentina. Se elabora con carne de ternera empanada y frita, sobre la que se añade salsa de tomate, jamón y una generosa cantidad de queso que se funde al horno para que quede con una textura esepctacular. El resultado es un plato potente, sabroso y muy completo, pero también con una carga calórica elevada. La fritura, las grasas del queso y los acompañamientos habituales, como patatas fritas, lo convierten en una opción poco compatible con una dieta deportiva estricta.
La realidad es que este tipo de elaboraciones están pensadas para disfrutar, no para optimizar el rendimiento físico ni para mantenerse especialmente sano. En el caso de Messi, además, hay un detalle importante, ya que su versión favorita es la que prepara su madre. Una receta casera que refuerza el vínculo emocional con el plato y lo convierte en algo más que una simple comida.
Por qué los nutricionistas la desaconsejan
Los especialistas en nutrición deportiva suelen evitar este tipo de platos en el día a día de un atleta. El alto contenido en grasas y la densidad calórica pueden dificultar la digestión y no aportan el equilibrio necesario para la competición. Además, las frituras y los alimentos muy procesados no encajan en los planes diseñados para mantener el rendimiento, la recuperación muscular y la composición corporal.
La realidad es que los deportistas de élite siguen dietas muy controladas, donde cada alimento cumple una función específica. En ese contexto, la milanesa a la napolitana queda relegada a momentos puntuales. Sin embargo, esto no significa que esté prohibida de forma permanente. Incluso los profesionales más exigentes necesitan pequeños espacios para disfrutar de comidas que les conecten con su vida fuera del deporte.
De este modo, el caso de Messi demuestra que la alimentación también tiene un componente emocional. No todo es rendimiento y disciplina. Así pues, la milanesa a la napolitana puede no ser la opción ideal para un deportista, pero sigue siendo uno de los platos más irresistibles. Y si lo dice Messi, pocas dudas quedan: el sabor, a veces, también juega su partido.
