Ni barbacoa, ni picantes: Jordi Cruz hace, a base de ajo asado, las alitas de pollo más deliciosas de todas

Las alitas de pollo suelen asociarse a la barbacoa, a las salsas picantes o a elaboraciones muy cargadas, pero Jordi Cruz propone una vía mucho más fina e igualmente irresistible a base de potenciarlas con ajo asado y una cocción bien controlada. La gracia de esta receta no es solo que las alitas queden crujientes por fuera y jugosas por dentro, sino que el gusto del ajo confitado aporta una intensidad más dulce, redonda y elegante. No hace falta una parrilla ni una salsa agresiva para conseguir unas alitas memorables; con un buen marinado, una noche de reposo y una freidora de aire, el resultado puede ser espectacular.

Las alitas más deliciosas no tienen que ir llenas de salsas farragosas

El ajo asado lo cambia todo

El primer paso es preparar un aceite aromatizado con ajo. Se pueden aprovechar las pieles de cabezas de ajo asadas y mezclarlas con aceite de oliva, usando aproximadamente las pieles de una cabeza de ajos por cada 50 ml de aceite. Si se hace en frío, conviene dejarlo reposar en un bote cerrado en la nevera durante un par de días. Si se quiere acelerar el proceso, se puede infusionar unas horas a unos 70 grados.

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Las alitas de pollo pueden ser mucho más que un aperitivo. Con un buen marinado y una cocción cuidada se convierten en un plato espectacular. En esta versión utilizamos ajo confitado para conseguir un sabor intenso, pero mucho más dulce, suave y elegante. Las haremos en la freidora de aire Easy Fry Surface XL de @moulinex Ingredientes Para el aceite de ajos: juntar las pieles de las cabezas de ajos asados con aceite de oliva las pieles de 1 cabeza de ajos por cada 50 ml de aceite. Dejar reposar en un tarro o al vacío en la nevera hasta su uso, mínimo un par de días si hacemos infusiones en frío o dejar unas horas a 70 grados si hacemos infusión en caliente. Para las alitas: - Alitas de pollo - Aceite de ajo confitado - Pimentón de La Vera - Sal - Pimienta negra - Salsa de soja - Zumo de medio limón - Cayena - Tomillo fresco - Romero fresco Para la mahonesa de ajos confitados: - Aceite de girasol - Un poco del aceite de los ajos confitados - Ajos confitados Elaboración: 1. Prepara el marinado. Mezcla el aceite de ajo compotado con el pimentón, la sal, la pimienta, la salsa de soja, el zumo de limón, la cayena, el tomillo y el romero bien picados. 2. Limpia las alitas. Retira las posibles plumas pasándolas por una llama o con un soplete y elimina el alerón antes de cocinar. 3. Marina. Mezcla bien las alitas con el marinado y déjalas reposar toda la noche en la nevera, preferiblemente en un recipiente hermético. 4. Primera cocción. Retira el exceso de marinado y cocina las alitas a 180 °C durante 10 minutos. 5. Prepara la mahonesa. Tritura los ajos compotados con aceite de girasol y un poco del aceite de conservación de los ajos hasta obtener una salsa cremosa. 6. Termina la cocción. Sube la temperatura a 200 °C y cocina 10 minutos más para conseguir una piel bien dorada y crujiente. Unas alitas jugosas, llenas de sabor y con un equilibrio perfecto entre el dulzor del ajo confitado y el toque ahumado de las especias. Acompañadas de esa mahonesa de ajo confitado… cuesta parar en la primera. @moulinex_es #Moulinex #Airfryer #EasyFryXLSurface #CocinaATusAnchas

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Este aceite es la base del marinado. Se mezcla con pimentón de La Vera, sal, pimienta negra, salsa de soja, zumo de medio limón, un poco de cayena, tomillo fresco y romero fresco bien picados. El resultado es una mezcla con profundidad: tiene el punto ahumado del pimentón, la salinidad de la soja, la frescura del limón y el fondo dulce del ajo asado.

Antes de marinar, hay que limpiar bien las alitas. Si tienen alguna pluma, se pueden pasar rápidamente por una llama o con un soplete. También es recomendable retirar el alerón, porque no aporta mucha carne y se quema con facilidad. Después solo hay que mezclar las alitas con el marinado, taparlas y dejarlas toda la noche en la nevera.

Dos cocciones para hacerlas crujientes

La freidora de aire es clave para conseguir una piel dorada sin tener que freírlas en aceite abundante. Primero, se debe retirar el exceso de marinado para que no se queme y cocer las alitas a 180 grados durante unos 10 minutos. Esta primera fase sirve para que la carne se haga bien y conserve la jugosidad.

Mientras tanto, se puede preparar una mayonesa de ajo confitado. Solo hay que triturar ajos confitados con aceite de girasol y un poco del aceite de conservación de los ajos hasta obtener una salsa cremosa. Es el acompañamiento perfecto porque refuerza el sabor principal de la receta sin tapar el pollo.

Para terminar, se sube la temperatura a 200 grados y se dejan las alitas unos 10 minutos más. Este segundo golpe de calor es el que da una piel más crujiente y un color mucho más apetitoso. El resultado son unas alitas llenas de sabor, con un equilibrio muy bien encontrado entre el punto dulce del ajo asado, el toque ahumado de las especias y la frescura de las hierbas. Una receta sencilla, pero con alma de cocina bien pensada.