Hay platos que marcan una infancia y que, por mucho que pase el tiempo, siguen formando parte de la memoria de quien los ha disfrutado desde pequeño. La realidad es que Lionel Messi ha crecido con recetas sencillas, caseras y muy presentes en los hogares de Argentina, como estos macarrones gratinados que recuerdan directamente a los que le preparaba su madre. Y es que, aunque la milanesa con patatas fritas sea su plato más conocido, esta receta de pasta tiene un valor especial por su vínculo emocional y por esa cocina de casa que nunca se olvida.
Más allá de la clásica y conocida milanesa, Leo Messi siempre comía este plato de pasta que le preparaba su madre en Argentina
Una receta de siempre con un toque especial y familiar
La realidad es que esta receta parte de una base muy clásica ya que lleva pasta, salsa boloñesa y bechamel. Pero lo que la hace diferente es la forma en la que se monta y se presenta en el plato. De este modo, el primer paso es hervir los rigatoni hasta dejarlos al dente, un punto clave para que mantengan su forma y no se rompan durante el horneado.
De esta manera, mientras la pasta se cuece, se prepara una boloñesa con calma, dejando que la carne, el tomate y las especias se integren bien y desarrollen todo su sabor. Además, también se elabora una bechamel suave, sin grumos, que será la encargada de aportar cremosidad y unir todos los elementos del plato.
El montaje que marca la diferencia
La realidad es que el secreto de esta receta no está solo en los ingredientes, sino en cómo se construye el plato paso a paso. De este modo, se coloca una base de bechamel en el molde y se disponen los rigatoni en vertical, bien juntos, creando una estructura diferente a la pasta tradicional. A partir de ahí, con la ayuda de una manga pastelera o una cuchara, se rellena cada tubo de pasta con la salsa boloñesa, asegurando que el sabor esté presente en cada bocado.
Además, una vez rellenos, se cubren con más bechamel y se añade una buena cantidad de queso rallado por encima para conseguir ese gratinado dorado. También es fundamental el horneado, que se realiza a unos 180 grados hasta que la superficie queda crujiente por fuera y cremosa por dentro. Así pues, estos macarrones gratinados no son solo una receta más de pasta, sino una forma de reinterpretar un clásico con un toque especial. Un plato que conecta con la infancia de Messi y que demuestra que la cocina de casa, cuando se cuida, puede convertirse en algo realmente inolvidable.
