En uno de sus vídeos más celebrados dentro de la serie “Cosas de casa”, el chef pastelero de Jordi Roca demuestra que la alta cocina también puede ser desenfadada, accesible y profundamente casera. Lejos de técnicas imposibles o ingredientes inalcanzables, propone una tortilla abierta y sin complicaciones, inspirada en lo que él mismo llama "siguiendo al cocinero Sacha" una “tortilla vaga”. Es decir, una tortilla que no se cierra, que no exige perfección estética y que se convierte en lienzo para colocar encima “todo lo bueno y mejor que se te ocurra”. El mensaje es claro: menos rigidez y más disfrute.
La tortilla más fácil de hacer de Jordi Roca pero con todo el sabor
La base de la receta parte de algo tan sencillo como cortar el calabacín en rodajas finas y saltearlo en una sartén con un buen chorro de aceite. Cuando está dorado y tierno, se retira. Después llegan las flores de calabacín y las setas, que se cocinan brevemente para mantener su textura. También incorpora rebozuelos o rossinyols que aportan un matiz aromático y ligeramente terroso, aunque evidentemente podemos utilizar cualquier seta que nos gusta o que tengamos a mano. Todo se cocina por separado y se reserva, respetando los tiempos de cada ingrediente y construyendo así una mezcla de sabores bien definidos.
Pero la receta no se queda en lo vegetal. Uno de los momentos más interesantes del vídeo es cuando prepara una salsa intensa de gambas. Para ello, saltea primero las cabezas con un chorrito de Jerez, potenciando el aroma y el fondo marino. Después las retira y las machaca para extraer todo su jugo, concentrando así el sabor. Las gambas se cocinan aparte, apenas unos instantes, para que queden jugosas. Es un gesto sencillo, pero marca la diferencia y convierte la tortilla en algo mucho más profundo y sabroso.
Uno de los momentos más interesantes es cuando prepara una salsa intensa de gambas
Con todos los elementos listos, llega el momento de la base: huevos bien batidos a la sartén. En lugar de cerrar la tortilla sobre sí misma, como manda la tradición, Jordi Roca deja que cuaje suavemente y coloca encima todos los ingredientes previamente cocinados. El resultado es una tortilla abierta, jugosa y generosa, donde cada bocado combina huevo cremoso con verduras salteadas y el punto marino de las gambas. No hay volteo, no hay riesgo de rotura, no hay presión: solo una cocina libre y compartida.
Además, el propio chef anima a adaptar la receta a lo que haya en casa: coliflor con castañas y anchoas, otras setas de temporada o cualquier combinación que despierte el apetito. La clave no está en la exactitud, sino en la actitud. Porque, como él mismo resume, lo importante es cocinar, amar y compartir. Y esta tortilla abierta, fácil y flexible, es la excusa perfecta para hacerlo.
