Cuando un cocinero como Jordi Roca decide compartir una receta desde casa, conviene prestar atención. El menor de los hermanos Roca, conocido por su sensibilidad pastelera y su capacidad para convertir lo cotidiano en extraordinario, ha publicado en Instagram un nuevo vídeo dentro de su serie “Cosas de casa” donde transforma un clásico absoluto de la repostería catalana en algo fresco y sorprendente. La propuesta se llama piña catalana, y es exactamente lo que parece: una reinterpretación de la tradicional crema catalana donde la fruta adquiere un papel protagonista. Una receta que combina técnica pastelera, producto sencillo y un toque creativo que cualquiera puede replicar en su propia cocina.
Receta de piña catalana de Jordi Roca
El punto de partida es una base clásica de crema catalana elaborada con leche entera infusionada con piel de limón y rama de canela, ocho yemas de huevo, azúcar y almidón de maíz. Jordi Roca comienza pelando un cuarto de piña con precisión, separando diferentes cortes: por un lado, prepara dados pequeños en brunoise, y por otro, láminas finas y tiras delicadas que aportarán textura y matices distintos en boca. Este detalle no es casual, porque en la cocina del repostero cada corte influye en la experiencia final.

Mientras tanto, la leche se calienta suavemente con la canela y el limón para extraer todos los aromas. En un bol aparte, mezcla con energía las yemas y el azúcar, creando una base cremosa y brillante, a la que incorpora después la maicena. Poco a poco añade la leche caliente sin dejar de remover, integrando todos los ingredientes antes de devolver la mezcla al fuego. El secreto está en la paciencia: la crema se cuece a fuego muy bajo y sin dejar de menear, para que espese de forma uniforme y sin grumos.
Jordi Roca transforma un clásico absoluto de la repostería catalana en algo fresco y sorprendente
Antes de que la crema esté lista, los dados de piña se colocan en el fondo de los cuencos que servirán como base del postre. Esta capa aporta frescor, acidez y un contraste jugoso frente a la untuosidad de la crema. Cuando la mezcla comienza a cuajar y adquiere la textura adecuada, se retira del fuego y se vierte directamente sobre la fruta. El resultado es una combinación que respeta la esencia de la crema catalana tradicional, pero introduce un giro tropical y ligero.
La receta puede disfrutarse tal cual, reposada en la nevera, o culminarse con el gesto más icónico: azúcar espolvoreado y quemado con soplete hasta formar una capa crujiente. Jordi Roca, como no podía ser de otra manera, utiliza su quemador para lograr esa superficie caramelizada que se rompe con la cuchara y contrasta con la suavidad interior.
Más allá de la técnica, esta piña catalana demuestra cómo un clásico puede renovarse con un simple gesto creativo. Es una receta accesible, con ingredientes habituales en cualquier cocina, pero que gracias a la mirada de uno de los grandes nombres de la gastronomía catalana se convierte en un postre digno de celebración. Porque a veces, como sugiere el propio Roca, si quieres que te quieran y te adoren, basta con servir algo hecho con mimo, tradición y un toque inesperado.