Preparar mahonesa en casa parece algo sencillo, pero lograr una textura perfecta, estable y cremosa tiene su técnica. En un vídeo reciente publicado en Instagram, el chef Jordi Cruz explica de forma clara cómo elaborar esta salsa clásica sin fallos y, lo más interesante, qué hacer si se corta. Se trata de un contenido muy práctico donde insiste en la importancia de los pequeños detalles, la temperatura de los ingredientes y el orden del proceso, claves que marcan la diferencia entre una emulsión perfecta y una mezcla fallida.
Mahonesa casera de la mano de Jordi Cruz
La receta parte de ingredientes muy básicos: un huevo a temperatura ambiente, aceite suave (puede ser de girasol o un oliva poco intenso), un chorrito de zumo de limón o vinagre y una pizca de sal. Con estos elementos se consigue una salsa con textura sedosa, sabor equilibrado y una consistencia estable, siempre que se respete el método. El primer paso consiste en colocar en el vaso de la batidora el huevo entero, la sal y el ácido elegido, creando la base sobre la que se formará la emulsión.

Después llega uno de los momentos más importantes: añadir el aceite. El chef recomienda verterlo lentamente para que quede en la parte superior sin mezclarse aún. Este gesto permite que, al empezar a batir, la emulsión se forme correctamente desde la base. En ese punto se introduce la batidora hasta el fondo del vaso, apoyándola sin moverla, y se enciende a velocidad baja o media. Así comienza a crearse la reacción de emulsión, la transformación del color y la aparición de la textura cremosa.
Jordi Cruz explica de forma clara cómo elaborar esta salsa clásica sin fallos
Cuando la parte inferior ya está ligada y espesa, se debe subir la batidora muy despacio para ir incorporando el aceite restante. Este movimiento gradual es clave, ya que permite que la salsa mantenga una unión estable, una textura uniforme y un acabado brillante. Si se hace demasiado rápido, la mezcla puede separarse y cortarse.
Una vez lista, se puede ajustar el sabor añadiendo más limón o sal, e incluso aligerar la textura con una cucharada de agua, lo que aporta mayor suavidad, un resultado más ligero y una emulsión más flexible para diferentes usos culinarios.
El chef también explica cómo solucionar uno de los problemas más comunes: la mahonesa cortada. En ese caso, el truco consiste en empezar de nuevo con un poco de agua en otro vaso e ir añadiendo la mezcla cortada poco a poco mientras se bate. Este método permite recuperar la estabilidad de la emulsión, la textura cremosa y el aspecto homogéneo, evitando desperdiciar ingredientes.
Con estos consejos, preparar mahonesa casera se convierte en un proceso sencillo, práctico y muy gratificante, demostrando que con técnica correcta, paciencia en los movimientos y control del proceso es posible lograr un resultado profesional en casa.