Pocas recetas tienen tanta identidad en la cocina mediterránea como el arroz del senyoret. Tradicionalmente ligado al mar, con marisco limpio y listo para comer sin ensuciarse las manos, es uno de esos platos que rara vez se cuestionan. Sin embargo, hay chefs que se atreven a reinterpretarlo desde la base, cambiando por completo su esencia sin perder su carácter.
Y ahí es donde entran en juego los hermanos Torres. Han decidido darle la vuelta a este clásico con una propuesta que rompe todas las reglas.
Un arroz del senyoret sin pescado y con alma de carne
En este sentido, la reinterpretación es radical. Los hermanos Torres eliminan por completo el pescado y el marisco para construir el plato desde lo opuesto, la carne. La base de su versión incluye panceta, secreto ibérico, muslo de pollo y hígados, todos ellos cortados en dados pequeños para mantener la idea original del “senyoret”, donde todo está listo para comer sin esfuerzo.
El resultado es un arroz mucho más intenso, profundo y con un perfil de sabor completamente distinto. Pero la clave no está solo en los ingredientes. También está en cómo se trabajan.
Técnica y sabor: el secreto del nuevo arroz
A partir de ahí, la elaboración marca la diferencia. De este modo, el primer paso es dorar la panceta hasta que quede bien crujiente, junto con los hígados, aportando una base de sabor potente desde el inicio. Parte de esos ingredientes se pueden reservar para el final, aportando textura en el emplatado.
El caldo, en este caso de carne, se mantiene caliente para integrarse correctamente con el arroz y potenciar todos los matices del plato. Cada elemento está pensado para construir capas de sabor. De este modo, el arroz deja de ser un plato marinero para convertirse en una propuesta más contundente, pero igual de refinada.
Así pues, los hermanos Torres demuestran que incluso los clásicos más intocables pueden evolucionar. Porque en cocina, respetar la tradición no siempre significa repetirla. A veces, consiste en reinterpretarla con criterio. Y en este caso, el arroz del senyoret cambia de identidad sin perder su esencia.
