Tal día como hoy del año 1780, hace 246 años y dos años después de la promulgación de la Constitución de Estados Unidos (1778) que consagraba la independencia de aquella nueva república, en la región noreste de Nueva Inglaterra (antiguas colonias británicas convertidas en los estados de Connecticut, Massachusetts, Nuevo Hampshire y Rhode Island) se produjo un extraño y misterioso fenómeno que todavía en la actualidad no ha sido explicado: la Jornada Oscura del 19 de mayo de 1780, que ha sido comparada con la penumbra del Viernes Santo en Jerusalén, en el momento de la muerte de Jesucristo.

Según las fuentes documentales, hacia las 10 de la mañana del día 19 de mayo de 1780, el sol se ocultó, el cielo se oscureció y en pocos minutos se hizo de noche. Estas fuentes describen que a la hora de comer —a las 12 del mediodía— los hogares de la región tuvieron que encender velas para iluminarse, como si fuera la cena de una tarde de pleno invierno. En aquel momento, nadie pudo explicar aquel fenómeno, más allá de algunas opiniones apocalípticas que, durante los días y semanas siguientes, serían formuladas desde los tabernáculos de los templos religiosos de la región.

Posteriormente, durante el siglo XIX, algunos departamentos de investigación universitarios norteamericanos sugirieron que este misterioso fenómeno podría estar relacionado con un eclipse solar o con un incendio de grandes proporciones que habría fabricado una gran nube de humo y habría impedido la penetración de los rayos de sol. Pero investigaciones más recientes del siglo XX lo rebaten. También, algunos colectivos espirituales lo relacionarían con la edificación de granjas y pueblos sobre antiguos cementerios indígenas que habrían sido previamente saqueados.

No hay ninguna fuente documental en ningún lugar del planeta que permita relacionar aquel fenómeno con un eclipse solar. Ni los estudios que se han llevado a cabo en los bosques de la región, incluso los de los territorios de Quebec y de Terranova, presentan testimonios (cálculo de la edad de las matas forestales) que prueben un incendio de aquella dimensión. Por lo tanto, pasados casi dos siglos y medio, la Jornada Oscura de 1780 continúa inexplicada y alimentando los mitos de la cultura social de la región de Nueva Inglaterra. Y continúa recluida en el ámbito de la religiosidad y de la espiritualidad.