El president del Parlament, Josep Rull, ha situado en el centro de su encuentro con el papa León XIV la dimensión humana y simbólica de la visita del Pontífice a la prisión de Brians 1. "Es un gesto con un significado muy profundo en un mundo lleno de corrientes deshumanizadoras", ha trasladado Rull al Papa, en el marco de su estancia este martes en Barcelona. El primer saludo se ha producido a pie de pista, a la llegada del Pontífice al aeropuerto, donde el president del Parlament le ha dirigido unas palabras de bienvenida: "Bienvenido a Catalunya, es un honor inmenso tenerlo aquí. Muchas gracias por la visita. Bienvenido a la tierra de Gaudí". Un mensaje con el que ha querido expresar "la hospitalidad y el reconocimiento del país" ante una visita que considera relevante.
El encuentro se ha reanudado horas más tarde en el claustro de la Catedral de Barcelona, en un ambiente más recogido, donde ambos han podido intercambiar unas palabras durante un par de minutos. En este breve, pero significativo diálogo, Rull ha compartido con el Papa su experiencia personal en la prisión: "Yo mismo estuve tres años y medio, y encontré una gran carga de humanidad y también de sufrimiento". Según ha explicado, esta vivencia le permite "entender aún mejor el valor de su gesto visitando Brians 1".
En este sentido, el president ha remarcado que "detrás de los muros de una prisión hay personas, historias y dignidades que no pueden quedar invisibilizadas", y ha defendido que la visita del Pontífice "contribuye a poner luz allí donde a menudo hay olvido". Rull ha insistido en que "no es solo una visita institucional, sino un mensaje muy potente en favor de la dignidad humana".
Le traslada el milenario de las asambleas de paz y tregua
Además de esta vertiente más personal, la conversación también ha incluido referencias a la realidad institucional catalana. El president del Parlament ha explicado al Papa que "estamos a punto de conmemorar el milenario de las asambleas de paz y tregua de Dios", impulsadas por el abad Oliba, que ha calificado como "las raíces de nuestro parlamentarismo". En este contexto, ha trasladado al Pontífice que "Catalunya es una nación con lengua propia e instituciones propias".
Rull también ha querido agradecer los mensajes del Papa, destacando "su sensibilidad y sus mensajes de humanidad", y ha subrayado que la visita a la prisión "es una expresión clara y coherente". "Este tipo de gestos tienen una capacidad transformadora, tanto para las personas internas como para el conjunto de la sociedad", ha añadido.
La recepción en el claustro de la Catedral ha incluido también el saludo del resto de miembros de la Mesa del Parlament, que han podido dirigir unas palabras al Pontífice en un ambiente de proximidad. El acto ha combinado la solemnidad institucional con momentos de conversación directa, en una jornada marcada por el simbolismo y por el acento en la dimensión humana de la visita.