El PSC cae en picado, Illa perdería la presidencia y Aliança se dispara, según una encuesta

La política catalana entraría en un escenario de difícil gobernabilidad si hoy se celebraran elecciones al Parlament. Según una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, el PSC volvería a ganar los comicios, pero lo haría con un retroceso importante que dejaría a Salvador Illa sin una mayoría clara para reeditar la presidencia de la Generalitat. Es la primera vez que una encuesta vaticina unos resultados tan adversos para los socialistas catalanes. El sondeo sitúa al PSC entre 33 y 35 escaños (23,9% de los votos), hasta nueve menos que los obtenidos en mayo de 2024. Cuando todavía no se ha llegado al ecuador de la legislatura, el desgaste del partido del Govern se explicaría, según la lectura de la encuesta, por el clima político estatal, marcado por los casos de corrupción que afectan al PSOE y por el apoyo cerrado de Illa a Pedro Sánchez en un momento de fuerte presión judicial y mediática sobre el Gobierno por culpa de las causas abiertas contra quienes fueron los máximos colaboradores del presidente en la Moncloa que asedian al principal partido del ejecutivo español.

Ninguna combinación llega a los 68 escaños

El sondeo se elaboró el pasado 26 de mayo, en pleno estallido del caso Zapatero y de las investigaciones sobre las supuestas cloacas socialistas, apunta a un escenario de bloqueo en el Parlament. Ninguna combinación política clara llegaría a los 68 diputados necesarios para garantizar una mayoría absoluta y facilitar la formación de un gobierno estable. El resultado global es una paradoja: el PSC todavía ganaría, pero gobernar le sería mucho más difícil; el independentismo sumaría solo con una fuerza que el resto rechaza; y la derecha crecería sin una fórmula clara para articular una mayoría. Una Catalunya más fragmentada, más escorada a la derecha y con un Parlament que podría volver a convertir la investidura en un laberinto.

Illa se quedaría sin aliados suficientes

El problema para Illa no sería solo perder fuerza, sino quedarse sin aliados suficientes, que también sufrirían un estancamiento. La suma del PSC con ERC y los Comuns, la mayoría que permitió la investidura y que ahora facilita los presupuestos, llegaría solo a los 62 diputados, lejos de los 68 necesarios para la mayoría absoluta. Illa perdería el apoyo que impediría la reelección del primer secretario del PSC como president de la Generalitat. Incluso con el apoyo de la CUP, el bloque de izquierdas se quedaría corto. La fotografía que dibuja la encuesta es la de una Catalunya sin mayorías evidentes en el Parlament, lo que la haría ingobernable. La suma de PSC y Junts tampoco llegaría a la mayoría, con unos 59 escaños, y el independentismo tradicional quedaría también lejos de poder reconstruir un Govern propio. Sin Aliança Catalana, Junts, ERC y la CUP sumarían unos 50 diputados, insuficientes para recuperar el poder.

El ascenso imparable de Aliança Catalana

La gran sacudida del sondeo es el ascenso imparable de Aliança Catalana, que quedaría como tercera fuerza en el Parlament, por delante de ERC. La formación de Sílvia Orriols pasaría de los dos diputados actuales a una horquilla de entre 19 y 22 escaños (el 13,8%), con un crecimiento de diez puntos. Este salto la situaría casi empatada con ERC y muy cerca de Junts, convirtiéndola en una pieza central de cualquier lectura poselectoral, a pesar del cordón sanitario que el resto de partidos independentistas le han impuesto por su discurso contra la inmigración y la islamofobia, desde que los de Sílvia Orriols entraron en el Parlament con dos escaños. El auge de Aliança se alimentaría sobre todo del espacio posconvergente: la encuesta apunta que captaría más del 24% de los votantes de Junts. Pero también recogería apoyos procedentes de Vox, ERC, el PP e incluso del PSC. Este trasvase confirma que Orriols ya no es solo un fenómeno local o testimonial, sino un actor con capacidad de desordenar todo el mapa político catalán.

Junts resistiría como segunda fuerza 

Junts, por su parte, resistiría como segunda fuerza, pero sufriría una fuerte caída, aunque conseguiría mantenerse por delante de Aliança por muy poco. La candidatura de Carles Puigdemont pasaría de los 35 diputados actuales a una horquilla de entre 20 y 24, un retroceso que reflejaría la presión de Aliança sobre su electorado y las dificultades del espacio neoconvergente para mantener la centralidad independentista. ERC tampoco conseguiría remontar después de la debacle de 2024, cuando perdió 400.000 votos y 13 diputados. La formación de Oriol Junqueras quedaría entre 19 y 21 escaños, prácticamente empatada con Aliança Catalana y sin capacidad para recuperar el papel decisivo que había tenido durante los años del procés.

El independentismo no suma

Sin Aliança, los partidos independentistas se quedarían en unos 50 escaños, muy lejos de los 68 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Serían 18 diputados por debajo del umbral mínimo para intentar resucitar un Govern independentista, una opción que, además, hoy resulta difícil de imaginar por las profundas diferencias entre Junts y ERC. Tampoco sería suficiente una eventual sociovergencia, es decir, una suma entre el PSC y Junts. Según la encuesta, esta combinación se quedaría en 59 escaños, también por debajo de la mayoría necesaria para investir a un president de la Generalitat.

Vox sube y empataría con el PPC

En la derecha constitucionalista, la batalla se estrecha. Vox subiría hasta los 13-15 escaños (ahora tiene 11), con el 10,1% de los votos, y empataría con el PP de Alejandro Fernández, que se movería en la misma horquilla. El resultado consolidaría una competición mucho más dura entre los dos partidos, en un contexto en el que la inmigración, la seguridad y la fiscalidad ganan peso en el debate político.

En la parte baja, los Comuns y la CUP quedarían estancados en cuanto a escaños, pero se sumirían en la intrascendencia. Los de Jéssica Albiach se moverían entre 5 y 6 diputados, mientras que los anticapitalistas bajarían hasta los 3-5. Ambos quedarían con poca capacidad de influencia en un Parlament más fragmentado y más desplazado hacia la derecha.

El Parlament vira a la derecha

El cambio de fondo es precisamente este: el Parlament haría un viraje claro hacia posiciones conservadoras y duras en materia de inmigración, seguridad e intervención pública. La suma de Junts, Aliança, PP y Vox llegaría a los 72 diputados, once más que en 2024, aunque las diferencias ideológicas y los vetos entre ellos harían muy difícil transformar esta mayoría numérica en una alternativa de gobierno.

A pesar del retroceso, Illa continuaría siendo el candidato preferido para presidir la Generalitat, con más del 21% de apoyo. Pero el ascenso de Orriols también se nota en este apartado: casi un 15% de los encuestados la sitúan como opción para liderar el país, por delante de Puigdemont (12%) y Junqueras (más del 11%).