Qué hacer con la fruta demasiado madura antes de tirarla

A todos nos ha pasado alguna vez: compramos fruta con la intención de comer mejor durante la semana y, cuando nos damos cuenta, tenemos plátanos demasiado blandos, peras que ya no aguantan mucho más o fresas que piden ser utilizadas enseguida. Pero que una fruta esté madura no significa que deba tirarse. De hecho, muchas veces es justo en este punto cuando tiene más aroma, más dulzor y una textura perfecta para cocinar, triturar o convertir en postres caseros. La clave es saber diferenciar una fruta madura de una fruta en mal estado. Si huele bien, no tiene moho y solo está más blanda de lo normal, se puede aprovechar perfectamente. En cambio, si tiene zonas podridas, líquido extraño, olor desagradable o moho, es mejor no arriesgarse. Revisarla pieza por pieza es el primer paso para evitar tirar comida que aún puede tener una segunda vida.

Hay que saber cómo utilizar aquella fruta que nos queda demasiado madura

Batidos, compotas y macedonias

Una de las maneras más rápidas de aprovechar fruta madura es hacer batidos. Plátanos, fresas, melocotones, peras, mangos o kiwis funcionan muy bien cuando ya están más blandos. Solo hay que mezclarlos con leche, bebida vegetal, yogur o un poco de agua fría. Si la fruta es muy dulce, no hace falta añadir azúcar.

Fruita EP
Fruita EP

Cuando hay varias piezas a punto de pasarse, una macedonia también salva la situación. Se pueden combinar manzana, pera, plátano, naranja, fresas o kiwi, y añadir unas gotas de limón o zumo de naranja para que no se oxide tan deprisa. Guardada en la nevera y bien tapada, es un postre fácil o una merienda rápida. La compota es otra solución de toda la vida. Va muy bien con manzanas, peras, ciruelas, melocotones o albaricoques maduros. Solo hay que cortar la fruta, ponerla a fuego lento con un chorrito de agua y añadir canela o unas gotas de limón si se quiere. En pocos minutos queda una preparación dulce, natural y perfecta para comer con yogur, tostadas o sola.

Congelar antes de que sea demasiado tarde

El plátano maduro es uno de los ingredientes que más juego da. Cuando la piel ya tiene manchas oscuras, por dentro suele ser más dulce e ideal para hacer bizcochos, galletas, tortitas o helados rápidos. Una receta sencilla es aplastar un plátano, mezclarlo con un huevo y un poco de avena, y cocer pequeñas tortitas en la sartén. También se pueden hacer mermeladas rápidas con fresas, frutos rojos, melocotones o albaricoques muy maduros. Solo hay que cocer la fruta cortada con unas gotas de limón hasta que se deshaga. Si ya es suficientemente dulce, se puede reducir mucho el azúcar o no poner nada.

Cuando vemos que no llegaremos a comer la fruta a tiempo, congelar es una gran opción. Hay que pelarla, cortarla y guardarla en bolsas o recipientes aptos. Después servirá para batidos, helados caseros o repostería. El plátano congelado, triturado con cacao puro o frutos rojos, queda especialmente cremoso.

La fruta madura también puede acabar en ensaladas, cocas, pasteles o magdalenas. Pera, manzana, melocotón, higo o nectarina combinan muy bien con queso, frutos secos y hojas verdes. Al final, aprovecharla es una manera de ahorrar, comer mejor y reducir el desperdicio. Antes de tirarla, casi siempre vale la pena preguntarse en qué se puede convertir.