Cargando...

Cuando pensamos en alimentos ricos en fibra, el plátano no acostumbra a ser el primero que nos viene a la cabeza. Durante años, además, ha arrastrado una fama injusta como una fruta que "engorda" más que las otras por su contenido en hidratos de carbono. La realidad es bastante menos dramática: el plátano es una fruta nutritiva, práctica y con fibra, aunque no sea la que más contiene. Tampoco es estrictamente una fruta de otoño, ya que la encontramos durante todo el año, pero precisamente en los meses en que cambian las rutinas puede convertirse en una opción especialmente fácil para cuidar la alimentación y el tránsito intestinal.

Una fruta que llega a su mejor punto en otoño y que rompe todo tipo de mitos negativos

La fibra del plátano no es lo único que interesa al intestino

Un plátano aporta aproximadamente entre 2 y 3 gramos de fibra por cada 100 gramos, una cantidad interesante dentro de una dieta variada. Esta fibra ayuda a aumentar el volumen de las heces y puede favorecer una regularidad intestinal adecuada, sobre todo cuando se acompaña de una hidratación suficiente y de otros alimentos vegetales.

Plátano / Foto: Pixabay

El punto interesante es que el grado de maduración también modifica la composición del plátano. Cuando todavía es un poco verde contiene más almidón resistente, un tipo de carbohidrato que no se digiere completamente en el intestino delgado y que puede llegar al colon, donde es utilizado por parte de la microbiota intestinal. Cuando madura, una parte de este almidón se transforma en azúcares y la textura se vuelve más dulce y blanda.

Por eso no tiene mucho sentido afirmar que el plátano es siempre astringente o siempre laxante. El efecto dependerá de la maduración, del resto de la dieta y, sobre todo, de cada persona. Lo que sí podemos decir es que forma parte perfectamente de una alimentación destinada a mantener una buena salud digestiva.

Potasio, energía y un mito que conviene dejar atrás

El plátano también destaca por su contenido en potasio, un mineral implicado en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso. Además, aporta vitamina B6 y carbohidratos fáciles de incorporar antes o después de la actividad física. Otra idea repetida es que el triptófano del plátano lo convierte en un "antidepresivo natural". Contiene este aminoácido, sí, pero sería exagerado atribuir a una sola fruta un efecto antidepresivo. El bienestar emocional depende de muchos factores y no se puede reducir al consumo de un alimento concreto.

Lo mismo ocurre con la hinchazón abdominal: no existe ninguna fruta que garantice eliminarla. En algunas personas el plátano se tolera muy bien y puede encajar en una dieta digestiva; en otras, la respuesta puede ser diferente. Lo que sí merece desaparecer es el miedo al plátano por las calorías. Comido dentro de una dieta equilibrada, es una fruta completa, saciante y fácil de transportar. No es la fruta con más fibra, pero sí una de las opciones más sencillas para sumar un poco más cada día.