Cargando...

Hay recetas que no nacen de querer impresionar, sino de mirar la nevera y aprovechar todo aquello que todavía puede tener una segunda vida. Las judías con verduras son exactamente eso: un plato sencillo, económico y muy de casa, pensado para no tirar calabacín, zanahoria, pimiento, berenjena, apio o cualquier resto de verdura que haya quedado olvidada en el cajón. Con una base de sofrito, unas judías ya cocidas y un poco de caldo o agua, se puede hacer un estofado ligero pero completo, con fibra, proteína vegetal y aquel sabor de cocina de aprovechamiento que siempre acaba siendo más bueno de lo que parecía al principio.

Este plato de judías es ideal para aprovechar aquello que acabaría en la basura

El sofrito es lo que da sentido a las sobras

La base del plato empieza con una cebolla, dos dientes de ajo y un tomate maduro. Parece poca cosa, pero este primer paso es el que separa un plato improvisado de un estofado con sabor. La cebolla se tiene que picar pequeña y dejar que se haga con calma en una cazuela con un chorro de aceite de oliva. No hay que correr, porque cuando la cebolla pierde fuerza y empieza a coger dulzor, todo el plato gana profundidad.

Judías ingredientes La Gourmeteria / Foto: Unsplash

Después entra el ajo, también picado, y finalmente el tomate rallado. Este tomate tiene que reducir un poco, concentrarse y perder parte del agua. Es el momento en que el sofrito deja de parecer una mezcla de cosas separadas y empieza a funcionar como una base. A partir de aquí ya se pueden incorporar las verduras de aprovechamiento que hemos escogido. Calabacín, berenjena, zanahoria, pimiento o apio funcionan muy bien, pero la receta admite casi todo lo que tenga sentido dentro de un estofado. Lo mejor es cortarlo en dados de un tamaño similar para que la cocción sea más uniforme.

Este paso también ayuda a recuperar verduras que quizás ya no servirían para comer crudas, pero que todavía están perfectamente bien para cocinar. Una zanahoria un poco blanda o un trozo de pimiento que ha sobrado pueden acabar dando muy buen resultado.

Las judías convierten el plato en una comida completa

Cuando las verduras ya han cogido un poco de color, se añade caldo de verduras o simplemente agua, una hoja de laurel, sal y pimienta negra. El estofado tiene que cocer a fuego medio durante unos 20 o 30 minutos, hasta que las verduras queden tiernas y el líquido tenga sabor.

Las judías, mejor si ya están cocidas, se incorporan al final. No es necesario hervirlas mucho tiempo, porque se podrían deshacer. Con cinco minutos dentro de la cazuela es suficiente para que absorban parte del sabor y se integren con el sofrito y las verduras. El resultado es un plato humilde, pero muy equilibrado. Las judías aportan proteína vegetal y hacen que el estofado sea saciante. Las verduras dan frescura, fibra y color. Y el sofrito lo une todo sin necesidad de añadir carne ni ingredientes caros.

Así pues, esta receta de judías con verduras es una de aquellas soluciones que muchas casas recuperan cuando no quieren tirar nada. Es cocina práctica, de subsistencia y de sentido común: aprovechar lo que hay, transformarlo con un poco de paciencia y acabar poniendo en la mesa un plato caliente, sano y mucho más digno de lo que prometía la nevera.