El debate no es menor y llega desde una voz autorizada dentro del sector. Eric Ayala, pizzaiolo formado en Nápoles, ha lanzado una afirmación que ha generado conversación: a día de hoy, en Barcelona se pueden encontrar pizzas de mayor nivel que en Roma. Lo ha explicado al final de un vídeo publicado en TikTok, donde más allá de analizar la diferencia entre pizzas romanas y napolitanas, habla de la evolución del mundo de la pizza en España sin rodeos ni exageraciones.

Eric Ayala revela que puedes encontrar las mejores pizzas del mundo en la ciudad de Barcelona

Barcelona ha elevado el estándar de la pizza

Y es que, según Ayala, el cambio ha sido progresivo pero constante. Barcelona ha pasado de tener una oferta irregular a convertirse en un referente donde cada vez es más habitual encontrar pizzas de altísima calidad, dignas de los mejores locales italianos. La clave, explica, está en la profesionalización del sector y en la formación de quienes están detrás de los hornos. La realidad es que muchos pizzeros han decidido perfeccionar su técnica en Italia o aprender directamente de la tradición napolitana, lo que ha permitido importar procesos, conocimientos y estándares que antes no estaban tan presentes. Esto ha tenido un impacto directo en el producto final.

De este modo, la masa, uno de los elementos más complejos, ha ganado protagonismo hasta estar en el centro de todo. Fermentaciones más largas, mejores harinas y un control más preciso de los tiempos han permitido conseguir pizzas más ligeras, digestivas y equilibradas. A esto se suma una selección de ingredientes más cuidada, con productos de mayor calidad.

Una evolución que ya se nota en el plato

La consecuencia de todo este proceso es evidente: el nivel medio ha subido. Ya no se trata de casos aislados, sino de una tendencia generalizada que ha transformado la escena gastronómica de la ciudad. Según explica Ayala en su vídeo, esta evolución permite comparar directamente con ciudades históricas de la pizza.

Y es que su reflexión no apunta a desmerecer a Roma, sino a poner en valor el momento actual de Barcelona. La ciudad ha sabido adaptarse, aprender y evolucionar hasta situarse en una posición competitiva dentro del panorama europeo.

Además, este crecimiento no solo responde a la técnica, sino también a una mayor exigencia por parte del cliente. El público ha desarrollado un criterio más afinado, lo que obliga a los locales a mantener un nivel alto si quieren destacar. Así pues, el mensaje de Eric Ayala es claro, ya que el mapa de la pizza ha cambiado. Barcelona ya no es una ciudad secundaria en este ámbito, sino un lugar donde se pueden encontrar propuestas que compiten de tú a tú con referentes tradicionales. Una evolución que, según su experiencia, ya se percibe claramente en cada bocado.