El sorbete de melón de Carme Ruscalleda demuestra que no hace falta una heladera ni preparar un almíbar para conseguir un postre refrescante. La técnica consiste en congelar la fruta cortada y rallarla justo antes de servir. El resultado es una textura ligera, parecida a una nieve helada, que conserva el sabor natural del melón. También se puede preparar con sandía y adaptarlo como postre familiar, granizado o copa para adultos con cava, Vichy y un poco de vodka.
Un postre adaptable al perfil de cada consumidor
Cómo preparar y congelar correctamente el melón
Para cuatro personas se necesita aproximadamente medio melón maduro. Puede ser de piel de sapo, cantalupo o cualquier variedad dulce y aromática. Antes de abrirlo, conviene lavar bien el exterior y secarlo. Aunque la piel no se coma, el cuchillo puede arrastrar la suciedad superficial hacia la pulpa cuando atraviesa la fruta. Hay que partir el melón, retirar las semillas y eliminar completamente la piel. Después, se corta la pulpa en dados de unos dos centímetros. Los trozos deben tener un tamaño similar para que se congelen de manera uniforme y se puedan sujetar con comodidad cuando llegue el momento de rallarlos.
Para evitar que queden pegados, se pueden envolver individualmente con pequeños trozos de papel de horno o distribuirlos sobre una bandeja forrada sin que se toquen. Cuando ya estén completamente duros, se pueden trasladar a una bolsa o un recipiente hermético. Necesitarán al menos cuatro o cinco horas de congelación, aunque es más práctico prepararlos el día anterior.
El recipiente debe quedar bien cerrado para que el melón no absorba olores del congelador. También es importante utilizar una fruta madura pero aún firme. Si está demasiado verde, el sorbete quedará poco aromático; si está excesivamente blanda, soltará mucho líquido antes de congelarse.
Cómo rallarlo y tres maneras de servirlo
Los dados se deben sacar del congelador justo antes de preparar el postre. Con un rallador de agujero grueso, se ralla cada trozo directamente sobre una copa o un bol frío. No hace falta dejarlo descongelar, porque perdería la textura de nieve. También conviene trabajar rápidamente y servirlo inmediatamente. La versión más sencilla se puede terminar con unas gotas de lima, hojas de menta o un poco de ralladura de limón. No necesita azúcar si el melón está lo suficientemente maduro. En caso de que la fruta sea poco dulce, se puede añadir una cucharadita de miel o almíbar ligero sobre el sorbete terminado.
Para preparar una copa festiva, se pone la fruta rallada en el fondo y se vierte un poco de cava muy frío. Hay que añadirlo lentamente para que la espuma no desborde el recipiente. El cava aporta acidez y convierte el sorbete en un postre adecuado para terminar una comida de verano.
Otra opción es combinar la nieve de melón con agua de Vichy y un chorrito pequeño de vodka. La Vichy aporta burbujas y un punto mineral, mientras que el vodka debe quedar en segundo plano. También se puede preparar sin alcohol, solo con agua con gas. Con sandía, el procedimiento es exactamente el mismo: lavarla, retirar la corteza, cortarla, congelarla separada y rallarla al momento.