Cuando Marc Márquez busca desconectar y disfrutar de la gastronomía, tiene un destino fijo en Catalunya. Lejos de restaurantes de moda o del ruido de las grandes ciudades, el piloto apuesta por una masía que representa la esencia de la cocina catalana elevada a su máxima expresión, con ese toque de autor que tan bien le queda. Y es que no se trata solo de comer bien, sino de vivir una experiencia completa. El lugar elegido es Can Jubany, un restaurante con Estrella Michelin que ha conseguido posicionarse como uno de los referentes culinarios del territorio, con Nandu Jubany al frente.

Un chef que combina lo traicional con ese giro que solo los más grandes le pueden dar sin perder en esencia

Una masía con identidad propia

Ubicado en un entorno natural privilegiado, Can Jubany destaca por su propuesta única en el territorio. La arquitectura mantiene la estética de las antiguas casas de payés, con una elegancia rústica que conecta directamente con la filosofía de su cocina, tan arraigada como siempre a lo tradicional.

 

Como no podía ser de otra forma, aquí todo gira en torno al producto. Ingredientes que proceden del huerto, del bosque y del entorno cercano se transforman en platos que combinan tradición e innovación a partes iguales. No se trata de reinventar por reinventar, sino de respetar el origen y llevarlo un paso más allá de lo que uno se imagnaría. La experiencia va más allá del plato. El espacio, la presentación y el ritmo del servicio están pensados para que cada detalle tenga sentido y para que el cliente viva algo único.

Platos que definen la propuesta de Nandu

Entre las elaboraciones más destacadas hay platos que se han convertido en auténticos emblemas. El arroz seco de espardeñas con caldo de cigalas es uno de los más reconocidos, tanto por su intensidad como por su técnica. También sobresale el cochinillo asado y confitado, acompañado de verduras del huerto, que resume perfectamente la conexión entre el producto y la cocina de un genio como Nandu.

En el apartado dulce, el babá de brioche al ron quemado cierra la experiencia con una combinación de tradición y creatividad que no deja indiferente. La realidad es que Can Jubany no es solo un restaurante, sino un destino gastronómico al que conviene ir siempre que se pueda. Su propuesta ha conseguido atraer tanto a amantes de la alta cocina como a figuras públicas que valoran la autenticidad de lo que se les sirve.

En el caso de Marc Márquez, su elección no es casual. El piloto encuentra aquí un espacio donde la calidad del producto, el entorno y la propuesta culinaria encajan con lo que busca cuando quiere disfrutar de la comida. Así pues, cuando quiere comer bien, no improvisa. Vuelve a una masía que ha sabido convertir la tradición en alta cocina. Un lugar donde cada plato tiene identidad y donde la experiencia va mucho más allá de sentarse a la mesa.