El Xalet Suís ha hecho público hoy que cerrará definitivamente el restaurante a finales de este julio. El restaurante del centro de Lleida, uno de los más míticos y con más historia de la ciudad, se despide después de más de 40 años al pie del cañón. Abierto el año 1982 por la familia Botargues-Balasch, el Xalet es un icono de la cocina tradicional leridana; un negocio familiar que ofrecerá el último servicio el viernes 31 de julio.
El Xalet Suís baja la persiana
Los restaurantes tradicionales de Lleida son un emblema de la ciudad. No solo por la buena comida que ofrecen, sino porque muchos son negocios familiares que llevan muchas décadas abiertos. Y cuando salta la noticia de un cierre así, la ciudad lamenta la pérdida de una parte de su patrimonio gastronómico. Pero, como todo, los restaurantes también se acaban. Manel Navarro y Sònia Balasch son el jefe de sala y la cocinera del restaurante, respectivamente. Manel, después de 50 años dedicados a la restauración, se jubila. Y el equipo, entre otros motivos además de la jubilación de Manel, ha decidido poner punto final al Xalet Suís.

Una estirpe humilde y trabajadora que ha dejado huella en la restauración leridana sin hacer ruido
Jordi Balasch, padre de Sònia Balasch y jefe de cocina del restaurante durante 35 años, explica que "estos días he vuelto al local para echar una mano al equipo", que a raíz del anuncio de cierre casi no da abasto. Balasch explica que "es un tema de personal. Manel se jubila y no queremos seguir sin una persona de confianza al frente de la sala". Destaca, sin embargo, que "aunque hubiéramos encontrado a alguien, la decisión ya estaba tomada". Añade que "el local es antiguo y con la nueva normativa se tendrían que hacer muchas reformas". Por lo tanto, darán de baja la actividad y no prevén que nadie tome el relevo del establecimiento con otro restaurante.
Una familia dedicada a la restauración
Además del Xalet Suís, la familia también regenta el restaurante La Huerta, otro tótem de la cocina tradicional leridana. Parte de la plantilla que actualmente trabaja en el Xalet se irá a La Huerta. Además, los Botargues-Balasch también tenían el restaurante San Bernardo, cerrado en el año 2013. Una estirpe humilde y trabajadora que ha dejado huella en la restauración leridana sin hacer ruido. A base de buen servicio, buen producto y un trato familiar y cercano, el Xalet Suís se ha sabido ganar la confianza de una ciudad agradecida con la labor de tres generaciones que durante más de 40 años han apostado por la cocina catalana en Ponent. Hasta el 31 de julio el restaurante mantendrá el servicio. En agosto se irán de vacaciones, pero ya no volverán a subir la persiana. Las reservas para las próximas dos semanas están llenas y Balasch confirma que "tenemos una larga lista de espera. Podríamos llenar varias veces incluso un local como el de La Huerta", bastante más grande que el del Xalet Suís.