Pedir el “plato del día” en un restaurante suele parecer una buena idea. Suena a receta especial, fuera de carta y elaborada con mimo por el chef. Sin embargo, muchos profesionales de la cocina advierten de que no siempre es así y que hay un secreto que prefieren que no sepan los clientes. En algunos casos, este tipo de platos responde más a una necesidad interna del restaurante que a una propuesta gastronómica cuidada. Y es que, aunque pueden ser opciones interesantes, también es frecuente que se utilicen para dar salida a ingredientes que han quedado en cocina y que necesitan aprovecharse antes de perderse.

Un plato diferente pero al que le puede faltar frescor

Una práctica habitual en restauración

El “plato del día” o sugerencia del chef tiene una doble cara. Por un lado, puede ser una receta creativa, elaborada con producto fresco y pensada para sorprender al cliente en un día especial en el que ha llegado un produtco diferente. Pero por otro, también puede ser una forma de gestionar excedentes que han sobrado de días anteriores y que no se quieren tirar o dejar de aprovechar.

Plato del día. Foto: Pexels
Plato del día. Foto: Pexels

La realidad es que muchos restaurantes utilizan estos platos para aprovechar ingredientes sobrantes de días anteriores. Esto no significa necesariamente que sean de mala calidad, pero sí que el objetivo principal puede ser reducir costes y evitar desperdicios, en lugar de ofrecer algo de elevada calidad. Además, cuando el plato presenta combinaciones poco coherentes o demasiado recargadas, suele ser una señal de alerta. Mezclas excesivamente eclécticas pueden indicar que se han utilizado distintos productos disponibles sin una idea clara detrás y con el único afán de no desperdiciar nada.

Las salsas son el gran recurso para disimular

Otro aspecto que destacan los chefs es el uso de salsas. En muchos casos, se emplean para aportar sabor, pero también pueden servir para enmascarar ingredientes que no están en su mejor momento.

La realidad es que una buena salsa puede transformar un plato, pero también puede ocultar defectos. Por eso, cuando una propuesta está excesivamente cubierta o cargada, conviene prestar atención. Esto no significa que todos los platos del día sean una mala elección. Hay restaurantes que los utilizan para ofrecer recetas realmente interesantes y de calidad. Los expertos recomiendan observar y preguntar. Si el plato del día tiene sentido, está bien explicado y encaja con el estilo del restaurante, puede ser una buena opción.

En cambio, si la descripción es confusa o parece una mezcla improvisada, es mejor optar por un plato de la carta habitual, donde el restaurante tiene más control y experiencia. De este modo, el cliente puede reducir el riesgo de una mala elección. Así pues, el “plato del día” no siempre es lo que parece. Puede ser una oportunidad… o una forma de vaciar la nevera. La clave está en saber distinguir cuándo merece la pena pedirlo y cuándo es mejor evitarlo.