Cuando Frenkie de Jong quiere desconectar del ritmo competitivo que conlleva la dinámica de un equipo como el Barça, lo hace con planes sencillos y lejos del foco mediático. Uno de sus favoritos es salir a cenar con su pareja, Mikky Kiemeney, en un restaurante que se ha convertido en habitual para ambos en la ciudad como lo es Gresca. Situado en la calle Provença, este local es uno de los referentes de la cocina de autor en Barcelona, pero con un enfoque accesible que lo diferencia de otros restaurantes de alta gama, donde la mayoría de los bolsillos se quedan cortos. Aquí no hay formalismos excesivos, sino una propuesta gastronómica creativa y pensada para disfrutar sin complicaciones.
De Jong opta por un local cercano, agradable y lejano a las estridencias de la alta cocina
Tapas de calidad con precios sorprendentes
Uno de los aspectos que más llama la atención de Gresca es su relación calidad-precio. A pesar de su reconocimiento, muchos de sus platos se mueven en una franja de entre 10 y 15 euros, lo que permite probar varias elaboraciones sin que la cuenta se dispare en exceso. Eso sí, sin ser tampoco un local con una carta de 'low cost'.
La carta combina producto de temporada con técnicas modernas, ofreciendo tapas que reinterpretan recetas tradicionales con un toque contemporáneo. No se trata del típico bar de tapas, sino de una propuesta más cuidada, donde cada plato tiene intención y personalidad. La realidad es que este equilibrio ha sido clave para su éxito. Permite atraer tanto a foodies exigentes como a clientes que buscan una experiencia diferente sin entrar en precios prohibitivos.
Un ambiente que engancha a locales y famosos
Más allá de la comida, Gresca destaca por su ambiente. La cocina abierta, el ritmo dinámico del servicio y la cercanía del espacio crean una experiencia más informal, pero igual de atractiva. Es un lugar donde se mezclan perfiles muy distintos, desde vecinos habituales hasta caras conocidas.
En este contexto, no sorprende que Frenkie de Jong y Mikky Kiemeney lo hayan convertido en uno de sus restaurantes de referencia. La pareja ha mostrado en varias ocasiones su afinidad por este tipo de locales, donde pueden disfrutar con normalidad y sin el protocolo de otros establecimientos. Además, su ubicación en una de las zonas más activas de Barcelona lo convierte en un punto de encuentro ideal para una cena tranquila tras un día de trabajo o entrenamiento.
De este modo, Gresca representa una tendencia cada vez más clara como lo son restaurantes de alta calidad que apuestan por un formato más cercano y precios contenidos. Así pues, mientras muchos esperan ver a las estrellas en restaurantes exclusivos, la realidad es otra. Frenkie de Jong demuestra que, a veces, los mejores planes están en lugares donde el protagonista es el producto y el ambiente, no el lujo.