3 alimentos que todo el mundo cree que son supersaludables y en realidad no lo son

La etiqueta de "saludable" puede hacer que algunos productos entren en la cesta sin revisar ni los ingredientes ni la composición nutricional. Palabras como natural, vegetal, ligero o bajo en grasa generan confianza, pero no garantizan que un alimento sea adecuado para consumirlo diariamente. Una ingeniera de alimentos pone el foco en tres productos con muy buena fama: la estevia, el jamón de pavo y el aceite de semilla de uva. La clave no es eliminarlos automáticamente, sino entender qué contienen, cómo se han elaborado y en qué cantidad los tomamos.

Hay que huir de las creencias para empezar a conocer bien lo que nos aporta cada alimento

La estevia y el jamón de pavo no son tan inocentes

La estevia acostumbra a presentarse como la alternativa natural al azúcar. Sin embargo, que un edulcorante proceda inicialmente de una planta no significa que el producto final sea necesariamente saludable. Muchos preparados comerciales contienen una proporción pequeña de glicósidos de esteviol combinada con eritritol, maltodextrina u otros agentes de carga. Además, la Organización Mundial de la Salud desaconseja utilizar los edulcorantes sin azúcar como estrategia para controlar el peso a largo plazo. Esto no significa que una dosis puntual sea peligrosa, sino que sustituir siempre el azúcar por un sabor intensamente dulce no ayuda a reducir la dependencia del gusto dulce. Los posibles efectos sobre la microbiota intestinal continúan estudiándose y no permiten hacer afirmaciones categóricas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

El jamón de pavo también tiene una imagen saludable porque es bajo en grasa y rico en proteínas. El problema es que no deja de ser una carne procesada. Algunas versiones contienen poca carne real e incorporan agua, almidones, azúcares, sal, aromas, conservantes y nitritos. Por eso conviene mirar el porcentaje de pavo y no quedarse solo con la fotografía del envase. El consumo habitual de carnes procesadas se asocia con un riesgo más elevado de cáncer colorrectal. Una opción mejor es el pavo fresco cocinado en casa o, si se compra en lonchas, un producto con un porcentaje elevado de carne y una lista de ingredientes corta.

Los aceites de semilla de uva tampoco son ideales para el consumo diario

El tercer alimento señalado es el aceite de semilla de uva, que a menudo se presenta como una opción más ligera y saludable. Sin embargo, la ingeniera de alimentos explica que no es necesariamente mejor que otros aceites de semillas, como los de girasol o soja. Tiene una proporción elevada de ácidos grasos poliinsaturados y puede oxidarse con más facilidad cuando se somete repetidamente a temperaturas muy altas.

Esto no significa que una pequeña cantidad sea tóxica, sino que no conviene considerarlo un aceite superior solo por su nombre o por su imagen más sofisticada. Para cocinar habitualmente, especialmente a temperaturas elevadas, el aceite de oliva virgen extra continúa siendo una opción más estable y adecuada dentro de la dieta mediterránea.