En un vídeo popular en redes, Yin, un chino que vive en Barcelona, comenta con ironía que muchos compatriotas abren bares en España sin conocer siquiera un café con leche. Esta frase refleja una percepción y una realidad más amplia: la comunidad china en Barcelona y otras ciudades españolas ha adoptado históricamente la apertura de negocios como un modo de generar ingresos, independientemente de su dominio del idioma o de las costumbres locales.

De los bazares a la hostelería: una evolución empresarial

Durante décadas, los bazares chinos fueron el referente del emprendimiento de la comunidad china en España. Estos comercios ofrecían una gran variedad de productos —desde utensilios de hogar hasta pequeños objetos de temporada— con precios competitivos gracias a la importación directa desde China. Su éxito se basaba en tres factores principales: bajos costos de apertura, margen de beneficio aceptable y una interacción comercial que no exigía un dominio profundo del español (por ejemplo, bastaba decir “fondo derecha” para indicar ubicación de productos).

Con el paso del tiempo, muchos de estos bazares han cerrado o evolucionado, y sus propietarios han invertido sus recursos en otros sectores, como hostelería, tiendas de alimentación, consultorías o servicios más especializados. Este fenómeno ha sido especialmente visible en grandes ciudades como Barcelona, donde se ha incrementado la presencia de restaurantes y bares regentados por personas de origen chino.

La decisión de diversificar hacia bares no es casual. Yin y otros observadores señalan que abrir un bar puede ser una forma rápida de comenzar un negocio rentable sin necesidad de dominar completamente la lengua o la cultura local: basta con aprender palabras básicas como “café con leche” o “cerveza”, mientras que buena parte del resto del trabajo —servicio, cocina simple, gestión de cobros— puede organizarse a partir de procedimientos internos repetitivos.

Además, este tipo de negocio puede ser rentable pese a su aparente simplicidad. Según experiencias compartidas por emprendedores chinos en España, tanto los bazares como los bares pueden generar ingresos estables, y en algunos casos beneficios significativos, especialmente cuando se complementan con máquinas recreativas o servicios añadidos.

¿Por qué muchos chinos eligen abrir bares sin conocer la cultura cafetera?

Para entender por qué Yin utiliza la expresión “ni saben qué es un café con leche”, hay que considerar varios factores culturales y prácticos:

  1. Accesibilidad del modelo de negocio: Un bar no requiere, al menos inicialmente, habilidades de comunicación complejas. El vocabulario básico para atender a clientes habituales es limitado y puede aprenderse rápidamente.

  2. Rentabilidad esperada: Tanto bares como bazares ofrecen márgenes de beneficio relativamente estables, especialmente si se localizan en zonas con flujo constante de clientes.

  3. Redes de apoyo comunitario: Muchos emprendedores chinos se apoyan en familia y contactos para gestionar aspectos del negocio —trámites, suministros, traducción— lo que reduce la barrera de entrada incluso si el idioma no es perfecto.

  4. Cambio generacional: La segunda generación que crece en España también aporta nuevas ideas y conocimientos locales, lo que facilita que los negocios mantengan ciertas tradiciones del país receptor, aunque el propietario original no esté familiarizado con ellas.

Percepción y realidad: más allá del estereotipo

La frase de Yin —aunque puede sonar exagerada— no pretende señalar incompetencia, sino adaptación práctica a un mercado extranjero. Muchos emprendedores chinos optan conscientemente por modelos simples y rentables, incluso si eso implica aprender “lo mínimo indispensable” del idioma o las costumbres locales. Para ellos, el éxito empresarial radica más en la gestión eficiente, el trabajo constante y las oportunidades económicas que en la maestría cultural desde el primer día.

Bar chino

En definitiva, la presencia de chinos en bares y hostelería en Barcelona refleja tanto una capacidad de adaptación y reinvención económica como una estrategia pragmática para abrir negocios viables en un entorno nuevo, aunque eso signifique aprender sobre la marcha lo que para muchos autóctonos parece básico, como preparar un café con leche.