Hacienda recuerda a los contribuyentes una cuestión que genera muchas dudas cada año durante la campaña de la Declaración de la Renta, porque si una empresa ha aplicado mal las retenciones del IRPF en la nómina, el trabajador no debería asumir las consecuencias económicas de ese error. La normativa establece que la responsabilidad de calcular y practicar correctamente las retenciones corresponde al empleador.

Esto significa que el trabajador no es quien decide cuánto IRPF se retiene cada mes. Es la empresa la que debe aplicar el porcentaje adecuado según el salario, la situación personal y la normativa fiscal vigente. Si esa retención se calcula mal, el error no es atribuible al empleado.

La responsabilidad de las retenciones es de la empresa

Cuando Hacienda revisa una declaración puede detectar que las retenciones practicadas durante el año fueron inferiores a las que correspondían. En muchos casos, esto provoca que la declaración salga a pagar, lo que genera la sensación de que el trabajador debe devolver un dinero que nunca llegó a recibir.

La Agencia Tributaria atiende a los contribuyentes para realizar la declaración de la renta. Foto @Haciendagob

Sin embargo, la normativa fiscal señala que la obligación de ingresar correctamente esas retenciones es de la empresa. Si la retención aplicada fue incorrecta, la Agencia Tributaria puede exigir responsabilidades al empleador, ya que es quien actúa como retenedor en nombre del trabajador. Esto implica que el empleado no debería tener que pagar de su bolsillo una diferencia provocada por un cálculo erróneo de la empresa.

Qué puede hacer el trabajador si detecta el error

Si un trabajador sospecha que las retenciones aplicadas en su nómina no son correctas, lo primero que puede hacer es solicitar a la empresa una revisión de su situación fiscal. En muchos casos, el problema se soluciona presentando una rectificación del modelo 190, el documento anual donde la empresa declara las retenciones de sus trabajadores. Si Hacienda detecta la irregularidad, puede exigir a la empresa que regularice las cantidades no ingresadas. En ese escenario, el trabajador puede aportar la documentación correspondiente para demostrar que el error no fue suyo.

La clave es que la legislación protege al contribuyente frente a fallos en las retenciones que no dependen de él. El sistema de IRPF está diseñado para que la empresa actúe como intermediaria fiscal, por lo que debe asumir las consecuencias si ese papel se ha desempeñado de forma incorrecta. Así pues, ante cualquier duda en la declaración, conviene revisar las nóminas y los certificados fiscales. Un error en las retenciones puede corregirse, y la responsabilidad no siempre recae en el trabajador.