Tener una pensión es para muchas personas el fruto de toda una vida de trabajo. Sin embargo, para un número significativo de jubilados en España, esa pensión apenas alcanza para cubrir lo más básico. Este es el caso de Antonio, un pensionista que en un reportaje de La Sexta explica que, con una pensión de menos de 1.000 € al mes, “prácticamente todo va para comprar comida normal y corriente” y que incluso debe improvisar calefacción para ahorrar costes.

Índices de pobreza y pensiones insuficientes en España

Aunque España cuenta con más de 10 millones de pensiones y un sistema que protege a los mayores mediante la Seguridad Social, no todos los jubilados reciben ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Según los últimos datos, alrededor del 40 % de las pensiones de jubilación no llega a los 1.000 € mensuales. Eso significa que millones de personas mayores enfrentan dificultades para pagar gastos esenciales como alimentos, vivienda, energía y medicinas.

Jubilados mayores cruce Europa Press

La pensión media del sistema se sitúa por encima de esa cifra —aproximadamente 1.315 € al mes—, pero la distribución es muy desigual: aunque unos pocos pensionistas cobran más de 3.000 € al mes, una gran parte recibe menos de 1.000 €, y un 5,6 % obtiene incluso menos de 500 € al mes. Esto ocurre sobre todo en regiones con economías más débiles o entre quienes han cotizado menos tiempo o con bases más bajas.

La tasa de riesgo de pobreza para las personas mayores de 65 años en España ronda el 13,9 %, lo que indica que una proporción importante de jubilados vive con ingresos por debajo del umbral de pobreza tras considerar las transferencias sociales.

Qué factores generan pensiones tan bajas

El sistema de pensiones español se financia mediante las cotizaciones de los trabajadores activos. La cuantía que recibe un jubilado depende de varios factores: años cotizados, bases de cotización, edad de jubilación y si se ha accedido a complementos. Aun así, muchas personas que han trabajado durante décadas reciben pensiones bajas porque:

  • Han cotizado con bases reducidas durante su vida laboral, especialmente si trabajaron en empleos con salarios bajos.

  • Se jubilaron anticipadamente, lo que penaliza la cuantía final de la prestación. Esto puede afectar incluso a quienes han cotizado muchos años.

  • Han perdido poder adquisitivo con el aumento del coste de la vida, que reduce el valor real de los ingresos fijos que reciben.

Además, existen diferencias entre regímenes laborales: por ejemplo, los autónomos suelen tener pensiones medias más bajas que quienes cotizaron bajo el Régimen General.

Jubilado tercera edad Europa Press

La vida con 1.000 € al mes: dificultades cotidianas

Como relata Antonio en La Sexta, con 1.000 € al mes las prioridades se simplifican a alimentarse y pagar gastos esenciales. Él cuenta que “tiene que hacer matemáticas para llegar a final de mes” y que para ahorrar en calefacción prefiere usar calentadores y mantas en lugar de subir la factura energética. Actividades que otros dan por sentadas, como viajar o incluso salir a comer fuera, son imposibles con ese presupuesto limitado, lo cual reduce notablemente la calidad de vida y las oportunidades de participación social.

Una pensión justa no siempre es suficiente

La historia de Antonio pone de manifiesto una realidad que afecta a millones de jubilados en España: tener una pensión no garantiza salir de la pobreza ni cubrir los gastos básicos. Aunque el sistema ha mejorado y las pensiones medias aumentan con el IPC, la brecha entre quienes reciben pensiones bajas y quienes tienen prestaciones más altas sigue siendo muy amplia.

Este escenario subraya la necesidad de políticas que no solamente mantengan el nivel de las pensiones en términos nominales, sino que también aseguren que estas prestaciones permitan una vida digna y suficiente para cubrir las necesidades básicas de los jubilados, especialmente en un contexto de altos precios e inflación sostenida.