Como que bien está lo que bien acaba, ahora sí se puede decir con fuerza: Catalunya tendrá Gran Premio de Fórmula 1 en el Circuito de Montmeló, al menos en los años 2026, 2028, 2030 y 2032. El equipo de Stefano Domenicali ha aceptado, casi en la recta final de la negociación, alargar el contrato que vencía en 2026 y prolongarlo en tres carreras más, coincidiendo con los años pares del calendario. Montmeló, que había organizado ininterrumpidamente el Gran Premio de España desde 1991, la víspera de los Juegos Olímpicos de Barcelona, cambiará la denominación de su carrera por la de GP Barcelona-Catalunya.

En una competición limitada a 24 grandes premios en todo el mundo y después de que Madrid entrara a golpe de talonario en el circuito asegurándose un gran premio hasta 2035, Barcelona y Catalunya han salvado los muebles, aunque las cosas se podían haber hecho bastante mejor. Si así hubiera sido, incluso hubiéramos podido salvar —en los primeros meses de 2024, al final del Govern Aragonès— que los años alternos fueran años seguidos como hasta la fecha. Y ello no con un canon superior por carrera. Ahora, el tiempo de dudas sobre qué hacer con la Fórmula 1 y los equilibrios a hacer en la izquierda, con la beligerancia de los Comuns, hará que el precio de seis carreras anuales entre 2027 y 2032 acabe costando las de los tres años añadidos al contrato, 2028, 2030 y 2032.

La Fórmula 1 se ha convertido en los últimos años en una máquina de generar ingresos, con unas cifras astronómicas que crecen en cada ejercicio, pese a ser uno de los deportes más caros del mundo

El acuerdo alcanzado con Formula One Management (FOM) hará rotar el circuito de Montmeló con el del Gran Premio de Bélgica, en el circuito de Spa-Francorchamps en los años impares —2027, 2029 y 2031—, y permitirá rentabilizar la inversión millonaria realizada, incluida la construcción del Circuit Rooftop, un nuevo espacio con vistas a las curvas 9, 10 y 11. Estamos hablando de un impacto económico de más de 300 millones de euros por cada edición de un acontecimiento deportivo que este 2025, último año de la carrera, movilizó durante el fin de semana alrededor de 300.000 aficionados, una cifra más que respetable, pese a quedar lejos de las 500.000 personas que moviliza la carrera de Silverstone, en Gran Bretaña, o los 465.000 espectadores de Melbourne.

La entrada de los países asiáticos en el circo de Fórmula 1 y la disponibilidad de recursos económicos casi ilimitados ha llevado en los últimos años a desplazar carreras históricas en Europa o América hacia Asia para que haya grandes premios en China, Baréin, Arabia Saudí, Singapur, Abu Dhabi o Japón. A la espera están Tailandia y el regreso de Corea del Sur. La Fórmula 1 se ha convertido en los últimos años en una máquina de generar ingresos, con unas cifras astronómicas que crecen en cada ejercicio, pese a ser uno de los deportes más caros del mundo. En 2025, los ingresos fueron muy superiores a los 3.000 millones de euros, quedando solo detrás de la NFL (fútbol americano) y MLB (béisbol). Solo en Catalunya poder disponer de una de las 24 carreras del circuito merece una nota a pie de página, lejos de un anuncio importante como tocaría.