La temporada 2025-2026 podría ser la última de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid. Tras un primer año notable en lo estadístico, el delantero argentino no termina de encajar en la estructura de Diego Pablo Simeone, que sigue sin encontrar la fórmula ideal para aprovechar su talento. Su incomodidad con el rol que desempeña ha reactivado su nombre en la agenda del FC Barcelona, que ya lo contempla como el posible heredero de Robert Lewandowski.

El club azulgrana tiene claro que la temporada 2026-2027 marcará el inicio de un nuevo ciclo en la delantera. El contrato del delantero polaco se acerca a su fin y, aunque su rendimiento sigue siendo competitivo, desde los despachos del Camp Nou buscan un perfil más joven y con margen de crecimiento. Julián encaja por estilo, mentalidad y experiencia, y desde su entorno ya deslizan que estaría dispuesto a ajustar sus condiciones económicas con tal de vestir de azulgrana.
Un encaje táctico frustrante en el Atlético
La principal fuente de descontento de Álvarez en el Atlético tiene que ver con su uso táctico. Aunque llegó para ocupar el rol de delantero centro, Simeone no termina de decidir entre utilizarlo como único ‘9’ —su posición predilecta— o compartir ataque con Alexander Sørloth, un modelo de doble punta que no ha dado los resultados esperados. Esta falta de estabilidad le ha restado protagonismo y confianza, generando un desgaste progresivo que podría traducirse en una salida el próximo verano.

Desde el club colchonero son conscientes de que mantener a un futbolista del nivel de Julián implica ofrecerle continuidad, liderazgo ofensivo y un esquema que potencie sus cualidades. Pero si el técnico argentino no varía su enfoque, la ruptura puede ser inevitable. Por ahora, el futbolista mantiene un perfil bajo, aunque en su círculo más cercano se comenta que ve con muy buenos ojos un posible traspaso al Barça.
Laporta lo quiere como sucesor de Lewandowski
En Can Barça, el nombre de Julián Álvarez lleva meses sobre la mesa. El presidente Joan Laporta ha pedido a su dirección deportiva que monitorice su situación contractual y personal. No es un secreto que la entidad no atraviesa su mejor momento económico, pero para el verano de 2026 se espera una mayor flexibilidad financiera. En ese escenario, una operación con un jugador predispuesto a rebajarse el sueldo se convierte en una gran oportunidad.
Además, su llegada supondría un salto de calidad inmediato sin necesidad de una larga adaptación. Julián ya conoce la presión de competir al más alto nivel, tanto en clubes como en la selección argentina, y su perfil de delantero móvil, agresivo y técnico se alinea con el estilo ofensivo que busca recuperar el Barça en su nuevo ciclo.