Esta legislatura, el independentismo no tiene mayoría en el Parlament de Catalunya por primera vez en una década. El 12 de mayo del 2024, el movimiento quedó muy por debajo de los 67 diputados en la cámara catalana: aunque Junts creció en representación, el porrazo de ERC (perdió 13 diputados quedándose solo con 20) y de la CUP (de 10 en 4) hizo imposible que a la Generalitat hubiera un presidente independentista, incluso con los 2 escaños conseguidos por Aliança Catalana, que, según las encuestas, podría experimentar un gran crecimiento en las próximas elecciones catalanas, previstas, si no hay ningún adelanto electoral, para el 2028. El 12-M, estos cuatro partidos sumaron 1.360.806 votos en unas elecciones marcadas por la abstención: buena parte de aquellos que en los últimos años habían apostado por partidos independentistas decidieron que era mejor no ir a votar, entre muchos motivos, al considerar que no habían visto cumplidas sus expectativas mientras el movimiento había tenido mayoría parlamentaria. Si lo comparamos con datos de las elecciones del 155, el 21 de diciembre del 2017, pocas semanas después del 1 de octubre, con medio Govern en la cárcel y la otra mitad recién exiliada, con una participación que rozaba el 80%, el independentismo se ha dejado por el camino casi 720.000 votos.
Desde el estallido del procés ahora hace 13 años (muchos marcan el inicio en la gran manifestación de la Diada en el 2012, aunque también hay quien se remonta a la protesta por la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut, y hasta diciembre del 2017, el movimiento fue creciendo en votos y en el 2021 alcanzó su recuerdo de porcentaje, cuando se llegó al famoso 52%. ¿Ahora bien, todos los votantes de los partidos que se declaran independentistas lo son? Cómo ha ido evolucionado el perfil de votantes desde el 2012, pasando por las elecciones del 27 de septiembre del 2015, con la candidatura unitaria de Junts pel Sí, durante los meses más efervescentes del procés, el encarcelamiento y el exilio, el cambio de color del Gobierno, la sentencia del procés, las negociaciones en Madrid, los indultos, la amnistía... ¿hasta hoy? ¿Cuál es el partido independentista que tiene más votantes que quieren la independencia? Para desbriznarlo, hay que navegar por los datos del Barómetro del Centre d'Estudis de Opinió. Este hace años que pregunta por las preferencias en la relación Catalunya-España, aunque no siempre utiliza las mismas formulas. En el último estudio, publicado en julio (se hacen tres al año) estaban empatadas al 32% las opciones de un Estado Independiente y una comunidad autónoma, aunque también se ofrecen las opciones de un Estado dentro de una España federal y una región de España.
Junts y el pico del 2018
Si nos fijamos en los datos que nos aporta el Centre d'Estudis de Opinió, vemos cómo el partido (partidos en este caso) donde ha habido un cambio más acusado en la opinión de sus potenciales votantes es el espacio que ahora representa Junts per Catalunya, pero que en el 2012 era registrado como a CiU y el PDECat. Entre el primer barómetro analizado, publicado en marzo del 2012 y cuando Artur Mas era president de la Generalitat en su primera legislatura al frente del Ejecutivo, todavía en coalición con Unió, y el último, del pasado mes de julio con Junts como principal partido de la oposición, la diferencia es muy significativa. 13 años atrás, en marzo del 2012, la opción preferida de aquellas personas que tenían intención de votar Convergència y Unión en unas hipotéticas elecciones en el Parlament, era con un 32,7%, un estado dentro de una España federal, casi empatado con el 36,6% que defendía un Estado independiente, mientras que la opción de una comunidad autónoma gustaba a un 25%. La situación, sin embargo, cambió muy rápidamente: después de la manifestación del 11-S de aquel 2012, los votantes de CiU apostaban claramente por una Catalunya independiente, en un 63% de los casos.
Este porcentaje fue creciendo con la excepción de algunos altibajos y a partir del 2016 la cifra se disparó. A finales de septiembre de aquel año, el entonces president de la Generalitat, Carles Puigdemont, dejó claro desde el atril del Parlament cuál era su intención durante el debate de la cuestión de confianza: "O referéndum o referéndum". El porcentaje más alto de votantes a favor que Catalunya fuera un estado independiente se registró en el barómetro del CEO publicado en abril del 2018. Puigdemont ya estaba en el exilio y Quim Torra todavía no estaba en las quinielas como su sucesor en Palau. La guerra con ERC estaba en uno de sus puntos más álgidos, pero los dos partidos seguían negociando. En aquel momento un 88,8% de las personas que decían que votarían Junts per Catalunya apostaba para que Catalunya fuera uno independiente. Hasta octubre del 2022 el porcentaje se mantuvo por encima del 80% (hasta entonces Junts había formado parte del Govern, desde la presidencia o en coalición con ERC) pero en junio del 2023 (después de las elecciones municipales y a las puertas de las españolas) el porcentaje bajó drásticamente hasta el 71%. A partir de entonces la cifra se ha mantenido entre el 70% y el 80%, también durante las negociaciones con el PSOE a cambio de la amnistía o en la campaña electoral para el 12-M. Ahora mismo, 7 de cada 10 personas que votarían Junts, quieren que Catalunya sea un estado independiente.
ERC, un 55% de independentistas
La evolución de ERC es prácticamente la contraria que la del espacio de Junts: hace 13 años tenía más voto independentista que ahora. Remontémonos hasta marzo del 2012, cuando Oriol Junqueras (y Marta Rovira) ya mandaba a la formación y estaba a punto de dar el salto como cabeza de cartel en unas elecciones en el Parlament y consiguió duplicar los resultados electorales, siendo el principal partido de la oposición después de vivir horas muy bajas. Ya antes de la manifestación de la Diada que marcó un antes y un después en la ciudadanía de Catalunya el apoyo de sus potenciales votantes en una Catalunya independiente rozaba el 70% pero en el barómetro de octubre de aquel año, se disparó hasta un 85%. Desde entonces y hasta octubre del 2017 el apoyo superó siempre el 80%. A diferencia de Junts, partido que tuvo el pico después del referéndum, el apoyo máximo entre los simpatizantes de ERC se dio a principios del 2015. Entre octubre del 2017 y en abril del 2018, los potenciales votantes de ERC que querían que Catalunya sea un Estado independiente pasan de un 83% a un 74% y esta cifra sigue reduciéndose con los años, coincidiendo con la estrategia del presidente del partido de "ampliar la base" e incorporar votantes de zonas como el Àrea Metropolitana de Barcelona. Paralelamente, crece el porcentaje de personas que querrían que Catalunya fuera un Estado dentro de una España federal.
Desde el 2019, año en que ERC consiguió resultados de récord en las elecciones españolas y cuando empezó a negociar con el PSOE de Pedro Sánchez (su gran apuesta era entonces la mesa de diálogo) el porcentaje siguió bajando a un ritmo acelerado, mientras las opciones de una España Federal y una comunidad autónoma iban también creciente paralelamente. A pesar de la cifra de potenciales votantes republicanos a favor de la independencia tocó fondo en octubre del año pasado, en plena crisis interna de la formación y después de que los 20 diputados dieran apoyo a la investidura de Salvador Illa como president de la Generalitat, ahora mismo continúa por debajo del 60%. Concretamente, está fijado al 55%. Es decir, en julio del 2025, la opción de una Catalunya independiente es menos atractiva para los potenciales votantes de ERC que en el 2012. Dentro del partido, hay un sector que apuesta para abrir la formación más allá del independentismo, liderado por Joan Tardà. Aunque su voluntad de incluirlo en los estatutos no prosperó, teniendo en cuenta los datos del CEO, parece que esta ya es una realidad.
La CUP, en mínimos de independentistas
La CUP entró en el Parlament en las elecciones celebradas en noviembre del 2012, con 126.000 votos. En el barómetro de junio de aquel mismo año, cuando todavía no tenían representación en la cámara catalana, el 100% de sus potenciales votantes se declaraban a favor de una Catalunya independientemente. Con los meses, esta cifra se moderó pero a menudo por encima del 90%. Meses antes de las elecciones del 2015, ahora hace diez años, cuando sacudieron el mostrador de juego con 10 diputados, un 82% de los electores daban apoyo a la independencia y el resto a un estado dentro de una España Federal. Así, el apoyo dentro de las filas de la CUP al proyecto independentista siempre ha sido muy elevado, con un pico importante en el 2018, cuándo la represión contra el movimiento independentista era especialmente dura: en febrero de aquel año, su líder, Anna Gabriel se exilió en Suiza.
Ahora bien, como pasa con ERC, la adhesión entre los potenciales votantes, aunque sigue siendo mayoritario, actualmente se encuentra en el punto más bajo de la última década, con un 62,7%. Después del conocido como Procés de Garbí, que supuso la refundación del partido, la formación ha llegado a algún pacto puntual con el PSC en materia de vivienda, hecho que abrió algunas heridas entre los anticapitalistas y su portavoz y una de las caras más conocidas de los últimos años, la tarraconense Laia Estrada, dejará su escaño cuando se reanude el curso político.
El caso de Aliança Catalana
Aliança Catalana irrumpió en el Parlament en las pasadas elecciones con dos diputados (ahora son dos diputadas), motivo por el cual no se puede analizar la evolución de la posición de su electorado con respecto a las relaciones entre Catalunya y el Estado. Su líder, Sílvia Orriols, ha reclamado en numerosas ocasiones desde el atril del Parlament la restitución del Estat Català, pero en el primer barómetro en el cual aparece su partido, publicado en julio del 2024, solo un 50% de sus potenciales votantes querían que Catalunya fuera un Estado independiente. En las últimas encuestas publicadas, esta cifra ha ido creciendo y hoy por hoy se encuentra en el 60%.
Los datos utilizados por la elaboración de este reportaje se encuentran disponibles en la herramienta EVOLUCEO del Centre d'Estudis d'Opinió.