Si pasas por la calle de los Carders, en el Born de Barcelona, probablemente en poco más de 100 metros te tropezarás con cerca de una decena de tiendas de recuerdos, verás más sitios de brunch que cafeterías convencionales y escucharás más inglés que catalán. Sin embargo, entre imanes de la Sagrada Familia y postales del Arc de Triomf, esta calle todavía conserva tiendas con raíces en Barcelona en vez de estampados de I love Barcelona. Mostaza es un claro ejemplo, este comercio diferencial ofrece objetos y regalos hechos a mano por artistas locales y pensados para la gente local. Situado en la calle de los Carders 16, en el barrio de la Ribera (distrito de Ciutat Vella), Mostaza vende productos de artesanos de proximidad, desde tazas y cuadernos hasta camisetas, ilustraciones y decoración variada. La singularidad del comercio radica en el gran foco que tienen en el artista y el proceso de elaboración. Eve Perochon, una de las propietarias, explica que aquí conocen los artesanos, sus talleres y las técnicas que utilizan.
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Unir personas a través de objetos
Cuando vienen los clientes, les explican la historia del producto, quien, como y donde se ha hecho aquello que tienen en las manos. Buscan "unir personas a través de objetos". "Cuando sales de aquí, te marchas conociendo al artista", añade el Adair Fernández, el otro propietario. El objetivo es que la gente se haga más preguntas sobre el valor de las cosas. "Muchas veces vemos productos que pone que están hechos a mano, pero nunca preguntamos por quién y quizás está hecho a mano por niños de la India", puntualiza Eve. En Mostaza ponen nombre y apellido a los objetos que venden y hacen saber al cliente que hay un compromiso real detrás.


Adair explica que en noviembre de 2021 abrieron la tienda porque "hacía falta". Se trataba de unir al creador local con la gente que le gusta este tipo de productos, dos frentes que en general solo se encuentran de forma puntual en ferias de Navidad o de verano. De esta forma, querían dar la oportunidad al artista de vender sus piezas durante todo el año y, al mismo tiempo ofrecer a los clientes la posibilidad de hacer compras sostenibles y locales siempre que lo quieran.
Los artistas de Mostaza
Queda claro que Mostaza quiere dar apoyo al tejido artesanal de la ciudad. "La realidad es que hoy en día es complicado ser autónomo y vivir de hacer piezas con tus manos. Nosotros intentamos acompañar a los artistas y que entiendan la proyección que pueden tener como marca y el proceso que requiere", explica Eve. Aladir puntualiza, sin embargo, que hay que hacerlo de una manera digna, separando la artesanía de la manualidad. "No es gente que haga dibujitos y viva de ellos. Aquí tenemos gente de oficio, encuadernadores, ceramistas e ilustradores profesionales que se han formado". Su objetivo es contribuir a la profesionalización de estos artesanos, dándoles un espacio para hacer visible su trabajo.

La prioridad es la proximidad barcelonesa
Para seleccionar a los artistas, Mostaza busca, en primer lugar, y como requisito indispensable que las piezas estén hechas a mano y por una persona que se dedique profesionalmente. Aunque la tienda trabaja con creadores del resto de la península, su prioridad es la proximidad, especialmente la barcelonesa, y solo hay un 8% que sea de fuera Catalunya. Además, solo seleccionan a pequeñas producciones donde como mucho trabajen dos personas. Todo eso, procurando tener un equilibrio dentro de la tienda. "Buscamos creadores que hagan cosas diferentes, tenemos por ejemplo siete ceramistas, pero enseguida diferencias los productos de uno y del otro porque cada estilo es muy particular", explica Eve.


La marca Barcelona es lo que se hace en Barcelona para la gente de Barcelona
Una tienda para los vecinos
También tienen claro aquello que no quieren en su proyecto. Desde el principio se negaron a incluir nada que llevara escrito la palabra `Barcelona´ con el objetivo de alejarse al máximo de los productos enfocados al turista. "Para nosotros la marca Barcelona es el que se hace en Barcelona para la gente de Barcelona, no hecho en China y que ponga Barcelona", reclama Eve. Según los dos propietarios, Mostaza está pensada como una tienda de barrio para cubrir las necesidades de la gente local y se niegan a vender postales con el skyline de la ciudad o tazas con la Sagrada Familia impresa.

Ahora bien, situados en el epicentro del Born, no es fácil esquivar el consumo turístico, pero Adair remarca que no es tampoco su intención. "Si vienen aquí es que no quieren el típico souvenir barato, quieren cosas diferentes y de la misma ciudad", un tipo de turismo que respetan y abrazan. Sin embargo, sus meses con más ventas son los de septiembre a diciembre, cuando ha acabado la temporada turística y la gente de Barcelona, que a menudo se marcha durante el verano, vuelve a la ciudad. Según los propietarios, la mayoría de sus clientes son gente local. "La gente piensa que no, pero el Born es una zona donde hay mucho sentimiento de barrio, tenemos mucha conexión vecinal y con otros negocios", dice Eve. "Es bonito que en una calle en medio de Barcelona donde no para de pasar gente con batidos del Starbucks se siga reivindicando este tipo de comercio", añade.
Se quería evocar al sentimiento de casa
Mostaza, un nombre reivindicativo
El nombre de la tienda se pensó queriendo evocar al sentimiento de casa, de calidez, "que te hiciera pensar en una tarde en el sofá con un té", describe Eve, y creyeron que el color mostaza reunía todas estas cualidades. Además, los dos propietarios, de origen asturiano, buscaban un nombre en catalán o en castellano, pero que fuera "difícil" de pronunciar para lenguas extranjeras, como bandera del tipo de comercio que harían. "La z es complicada de decir si eres un turista extranjero y además es bastante reivindicativa en general", añade Eve.
Cambio de relieve
Antes de crear Mostaza en el 2021, los dos propietarios tenían una marca que ofrecía productos artesanos de decoración con cemento. Vendían a mercados y ferias durante más de diez horas al día en que inevitablemente conocieron a otros artistas que a la larga se convirtieron en amigos. "Cuando abrimos la tienda nos fue muy fácil llamar a sus puertas para que pudiéramos vender sus productos".

Quizás porque estuvieron en su posición consideraron que era importante crear sitios seguros para los creadores. Según Eve "la gente se siente muy sola en el proceso de crear" y por eso su objetivo era ofrecer un espacio con la misma esencia de los mercados donde los artistas se pudieran encontrar. Desde hace tiempo, cada tres o cuatro meses cierran la tienda y organizan encuentros con un aforo para 45 artistas. "Hay gente que está empezando y no sabe cómo funciona este mundo, otros hace años que viven de eso y en este sitio juntas los dos perfiles para que se ayuden y se asesoren mutuamente", describe Eve.
Mostaza Festival
Los dos propietarios decidieron que las cuatro paredes de Mostaza se les hacían pequeñas y crearon el Mostaza Festival, una feria de artesanía que se celebra el primer fin de semana de diciembre en el polideportivo de la estación del Norte. "Aquí caben 50 artistas, muchos de ellos los tenemos en la tienda, y otros nos gustaría que estuvieran, pero no tenemos espacio físico", dice Adair.
Sostenibilidad
Con respecto a la sostenibilidad, al tratarse de pequeñas producciones de Barcelona, en Mostaza casi no reciben paquetes de mensajería. Además, los regalos se envuelven con papel y cuerda y se reduce el plástico al mínimo posible. Hay muchas cosas que hacen diferencial este comercio del Born, el hecho de ser artesanal, que sea producido por gente local, que no busque la validación turística o la contribución al tejido comercial del barrio. Pero como dicen los propietarios de Mostaza no hacen falta tantas explicaciones y simplemente la gente puede ver que "una cosa hecha a mano respira diferente de cualquier otra".
