Hace años que el estado ruinoso de la Capella del Sant Crist dels Segadors, adyacente a la iglesia de Sant Andreu de Palomar, es motivo de controversia. En 2022, la capilla fue declarada bien cultural de interés nacional y diferentes entidades y partidos políticos reclamaban que se reformara para poder protegerla. No fue hasta julio de 2024, con Jaume Collboni ya como alcalde de Barcelona, que el Ayuntamiento y el Arzobispado de Barcelona acordaron rehabilitar la capilla, que fue el escenario de un episodio inicial de la Guerra de los Segadores. Ahora, este jueves, el consistorio ha informado que ya se han puesto en marcha las obras para restaurar la capilla ya se han puesto en marcha y consistirán en una rehabilitación de la cubierta y la consolidación de los paramentos de la fachada, con el objetivo de evitar su degradación. Las obras tienen una inversión prevista de 300.000 euros, a cargo del ayuntamiento, la Generalitat y el Arzobispado. Marta Villanueva, la concejala del distrito, asegura que con las obras se da respuesta a “una reivindicación vecinal histórica que permite recuperar una parte del patrimonio cultural de Sant Andreu de Palomar y que contribuye a mantener viva la memoria colectiva del barrio". Según la concejala socialista, se trata de una oportunidad para "promover la conciencia histórica y la apreciación de nuestro patrimonio".
Un espacio histórico
La rehabilitación de la capilla era una urgencia, ante el deplorable estado de conservación de la capilla, donde cada once de septiembre se celebra una ofrenda floral organizada por el Centro de Estudios Ignasi Iglesias, con el objetivo de reivindicar la dignificación del espacio que, con las obras, dará un salto importante. Para entender la importancia de este lugar, hay que retroceder casi cuatrocientos años. El 22 de mayo de 1640 se produjo en la ciudad de Barcelona una primera entrada de segadores en revuelta por las condiciones que el ejército castellano estaba imponiendo en Cataluña. Llegaron procedentes de Sant Andreu de Palomar, donde hicieron una parada en una capilla donde tomaron la imagen del Cristo y la convirtieron en su enseña. Este es el preludio al Corpus de Sangre, una segunda entrada de segadores del 7 de junio que supuso el inicio de la conocida como Guerra de los Segadores o de Separación, que finalizó en 1659 con la amputación de la Cataluña Norte. Así, la capilla donde ya han comenzado las obras es el escenario de estos hechos históricos.
Ahora, según explica el ayuntamiento, el proyecto incluye la rehabilitación de las bóvedas de ladrillo plano de los diversos espacios que configuran la capilla, siguiendo la geometría y arranque de las bóvedas originales. También se rehabilitará la estructura del forjado de la cubierta a base de un nuevo forjado inclinado construido con viguetas de madera y tablero contrachapado y las fachadas exteriores.
