"Las medidas de restricción del tráfico de Barcelona afectan directamente al comercio, la restauración y la economía en general". Con estas palabras se ha referido Lluís Sans, presidente de la entidad Associació del Passeig de Gràcia, a la política de movilidad del gobierno Colau, cada vez más restrictiva al uso del vehículo privado en proyectos ya vigentes como los de las Superilles y el urbanismo táctico, otros en obras como los Eixos Verds del Eixample y todavía los que se prevén para el futuro, como la reducción de carriles en las calles Aribau y Muntaner, dónde uno de los objetivos declarados es el de conseguir la reducción del uso de coches y motocicletas.

En la presentación del alumbrado navideño del paseo de Gràcia, Sans ha recordado que las restricciones a la movilidad instauradas por el Ayuntamiento de Barcelona no se complementan con alternativas de mejora del transporte público, de manera que dificultan la entrada de visitantes de la región metropolitana y del resto de Catalunya, donde el transporte en vehículo privado sigue teniendo un peso importante a la hora de realizar sus compras o disfrutar de la restauración de la ciudad, cosa que dificulta los objetivos de la entidad, que según su presidente se basan en mantener "nuestro compromiso de ilusionar a Barcelona por Navidad, justo en un año especialmente desafiante por el contexto económico y energético y la incertidumbre de la política internacional".

"Asfixia" del vehículo privado

Asimismo, según declaraciones recogidas por Europa Press, Sans ha considerado que el consistorio practica una política de "asfixia" del vehículo privado y que eso impide acceder al centro de Barcelona a potenciales visitantes que no pueden desplazarse en transporte público por falta de opciones o por circunstancias familiares, y en este sentido se ha referido a transformaciones como las de las Superilles, o la concentración de obras como las de la Via Laietana o las del colector de la Diagonal, y con respecto a la reducción de carriles ha considerado que se trata de una "guerra abierta" por parte del gobierno municipal que perjudica el comercio.

La Associació del Passeig de Gràcia, que agrupa establecimientos comerciales, empresas y vecinos que trabajan, desde hace más de sesenta y cinco años, para mejorar el paseo y mantener su posición como una de las mejores calles comerciales del mundo, tiene como objetivo impulsar la oferta global del paseo, así como dar a conocer la calidad y la singularidad de su oferta modernista, cultural, gastronómica, de alojamiento y de compras. Nacida en 1952, actualmente cuenta con 150 asociados. Conjuntamente con el Ayuntamiento de Barcelona impulsa un proyecto de mejora del paseo para consolidarlo como destino turístico, generar tráfico, dinamizar la oferta e incrementar su notoriedad local e internacionalmente.