El próximo mes de septiembre está marcado en el calendario del sector aéreo español como la fecha en la que se desvelará el ambicioso plan de inversiones para la red de aeropuertos de Aena. Este queda englobado en el futuro Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), el marco legal que regulará el funcionamiento y las tarifas del sector durante el crucial quinquenio 2027-2031. El anuncio ha sido realizado por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, quien puso de relieve la trascendencia estratégica de estas inversiones para el futuro del país.

En una entrevista con la agencia EFE, el ministro ha argumentado que la modernización y consolidación de las infraestructuras aeroportuarias no es una opción, sino una necesidad imperante. Su razonamiento se basa en una proyección clara. "El número de personas que llegan a nuestro país en avión va a seguir aumentando, queramos o no. Lo que hay que hacer es consolidar nuestro sector aeroportuario, y hacerlo fuerte, modernizarlo", describe el dirigente socialista. Esta declaración subraya la visión de una España que se prepara activamente para recibir un flujo de turistas aún mayor, utilizando la inversión en infraestructura como palanca de competitividad.

El DORA III, según las palabras del propio Puente, contemplará "un volumen de inversión verdaderamente impresionante", que superará con creces el ya significativo desembolso de 2.250 millones de euros establecido en el DORA II, vigente para el periodo 2022-2026. Este documento anterior repartía la inversión a una media anual de 450 millones de euros.

La empresa pública Aena, encargada de la redacción del nuevo documento, ha confirmado que llevará a cabo un proceso de consultas con las aerolíneas, unas partes esenciales en el ecosistema aéreo, para definir lo que ya se anuncia como "la mayor ola inversora de las últimas décadas".

En este contexto de inversión a nivel nacional, Catalunya refuerza de manera palpable su papel como principal puerta de entrada del turismo internacional en España. Los últimos datos publicados por Turespaña para el mes de julio sitúan al aeropuerto de Barcelona-El Prat en una posición de liderazgo indiscutible, confirmándose como el segundo con más llegadas internacionales de España, solo por detrás del gigante Madrid-Barajas.

Las cifras son elocuentes. El Prat registró en julio cerca de dos millones de pasajeros internacionales, lo que supone un sólido incremento del 4,9% respecto al mismo mes del año anterior (2024). Este crecimiento es especialmente significativo porque evidencia una saludable diversificación de sus mercados emisores.

Mientras que la llegada de viajeros alemanes experimentó una leve caída del 1%, este retroceso fue ampliamente compensado por el vigoroso repunte de otros mercados europeos, destacando el italiano, con un aumento superior al 10%, y por el dinamismo de mercados emergentes. Esta tendencia a la diversificación se perfila como una estrategia clave para mitigar la dependencia de un único mercado y garantizar una afluencia turística estable.

Complementando las grandes inversiones futuras, el aeropuerto de El Prat ya avanza en la mejora de sus servicios operativos. Prueba de ello es la reciente adjudicación a la compañía Monbus del nuevo servicio de transporte interno para los próximos cuatro años. Este contrato, de gran importancia logística, incluye la gestión del servicio de shuttle o lanzadera que conecta las terminales T1 y T2, así como el transporte desde el parking de trabajadores.

Monbus ha destacado que este servicio, que estará operativo de forma ininterrumpida las 24 horas del día durante los 365 días del año, refuerza su papel como "operador de referencia en entornos de alta demanda". La compañía coordinará estas operaciones desde sus instalaciones en la Terminal T2, las cuales cuentan con una superficie de 15.000 metros cuadrados. Esta mejora en la conectividad interna es un elemento fundamental para optimizar la experiencia del pasajero y garantizar la fluidez operativa dentro de un aeropuerto de primer nivel.