Fue en 2016; pero ya se sabe que, cuando alguien miente una vez, seguro que lo acaba haciendo alguna más; y, esta vez, a Elon Musk y a Tesla los han pillado: el hardware de conducción autónoma que publicitaron hace seis años en un vídeo promocional no era lo que vendían y ellos mismos se lo explicaron al juez que instruyó en 2018 la demanda que se presentó contra la compañía después de un accidente mortal que implicó a uno de sus coches.. Sin embargo, nada queda claro del todo: que Tesla ha mentido parece fuera de duda, pero lo que no sabemos es si lo hizo en el vídeo o en el juzgado.

 

 

 

Hace más de un lustro

El título del vídeo, que todavía se puede ver en Vimeo, es explícito: Full Self-Driving Hardware on All Teslas o, en nuestro idioma, Hardware de Conducción Autónoma en Todos los Teslas. El contenido lo es más aún: al ritmo del Paint it Black de los Rolling, un coche circula por diferentes calles y carreteras sin que el conductor haga nada más que acariciar alguna vez suavemente la parte inferior del volante. Por lo visto, todo era un montaje ya que, según ha desvelado la agencia Reuters, las capacidades que el vídeo permite asociar al coche no existían en 2016. ¿Cómo lo saben? Pues porque la propia Tesla lo explicó.

 

Ante un juez

No lo explicaron, además, en un foro cualquiera: lo hicieron en un juzgado y, más en concreto, en el pliego de descargo que la compañía elaboró para hacer frente a la demanda que, en 2018, se presentó contra ella después de un accidente mortal que tuvo a un Model X como protagonista y en el que tuvo mucho que ver el sistema de conducción automática.

En el citado pliego, se indicaba, literalmente que, si bien es cierto que los Tesla de 2016 disponían de sistemas de ayuda para el frenado, la dirección y los cambios de carril, sus características no permitían hablar de un coche autónomo. El vídeo de 2016, por tanto, no se ajusta a la realidad ya que, para elaborarlo, se utilizaron sistemas de mapeado 3D capaces de crear vistas tridimensionales de objetos sobre un ruta predeterminada. Se hizo, explican, porque la finalidad no era mostrar lo que de verdad hacía el coche, si no lo el sistema podía construir. Aquí llegados, salta la duda: ¿cuándo mentían de verdad? ¿En el vídeo o ante el juez? Seguramente, las consecuencias que se derivan de admitir haber falseado un vídeo publicitario son menos graves que las que tiene dar por cierto que un mal funcionamiento de uno de tus coches puede acabar con vidas humanas. Que cada uno llegue a su conclusión.