La financiación verde, entendida como herramienta que ofrece una vía de financiación para iniciativas cuidadosas con el medioambiente que optan por las energías renovables para su activación o, también, para proyectos con enfoque social e inclusivo, está de moda. De acuerdo con el Observatorio Español de la Financiación Sostenible, en el 2023 se alcanzaron los 68.780 millones de euros de financiamiento sostenible en España.

 

Interés por la sostenibilidad

Hoy, incluso entre las pequeñas y medianas empresas (pymes), el compromiso con la sostenibilidad es moneda común. Lo revelan, en concreto, informes como el último elaborado por la consultora Acquis según el cual el 64% de estas empresas ha tomado ya medidas para adaptar sus productos y servicios a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aquí llegados, la financiación verde se destaca como una de las herramientas más útiles de las que este tipo de empresas pequeñas y medianas dispone para encarar con solidez la senda de la sostenibilidad. Así, subsectores financieros como los del leasing y el renting permiten a estos negocios actualizar su maquinaria con certificaciones de eficiencia energética o tecnologías más limpias, lo que contribuye significativamente a la reducción de la huella de carbono. Además, al evitar la compra permanente de equipos, se impulsa la economía circular y se reduce el desperdicio al final del ciclo de vida.

Otros beneficios

Además de los beneficios ambientales, éticos y de cumplimiento, esta modalidad financiera también facilita el acceso a incentivos fiscales y subvenciones, al tiempo que permite la actualización constante de equipos para cumplir con las regulaciones ambientales y los criterios ASG en evolución. Al permitir probar nuevas tecnologías sin compromisos a largo plazo, el leasing y renting promueven la innovación verde y el desarrollo de productos más sostenibles.