Durante generaciones, uno de los grandes enigmas de la astronomía planetaria ha sido la acusada asimetría entre ambos hemisferios de la Luna. Mientras que la cara visible está dominada por extensas llanuras volcánicas oscuras, denominadas mares o maria, la cara oculta exhibe una topografía accidentada, abrupta y caracterizada por una corteza significativamente más gruesa. Un equipo internacional de investigación ha dado un paso determinante para resolver este enigma gracias al análisis geoquímico de muestras de regolito recolectadas directamente en el lado lejano del satélite.
Los nuevos datos analíticos sugieren que el origen de esta dicotomía reside en complejos procesos geofísicos primigenios desencadenados hace miles de millones de años por la intensa interacción gravitatoria de la Tierra. Durante las etapas formativas de la historia lunar, la fuerte atracción de marea ejercida por nuestro planeta indujo un calentamiento disimétrico en el interior del cuerpo celeste, provocando flujos masivos de magma y migraciones de material fundido que moldearon la litosfera de forma radicalmente distinta en cada hemisferio.
Elementos KREEP y la asimetría del magmatismo lunar
El factor determinante hallado en los componentes traza de las muestras analizadas radica en la concentración específica de compuestos ricos en potasio (K), elementos de las tierras raras (REE, por sus siglas en inglés) y fósforo (P), conocidos formalmente en la literatura geoquímica como materiales KREEP. La distribución asimétrica de estas sustancias radioactivas y termogénicas provocó que el manto situado bajo el hemisferio visible experimentase una fusión parcial mucho más intensa y prolongada en el tiempo, alimentando las erupciones basálticas sucesivas que terminaron por configurar las llanuras oscuras observables hoy en día.
Paralelamente, las muestras recuperadas del lado lejano revelan que los basaltos de esta región se cristalizaron sin la participación masiva de estos elementos generadores de calor interior. Esto demuestra que el reservorio primigenio de materiales KREEP se segregó e independizó de manera desigual en fases muy tempranas del enfriamiento del océano de magma global que cubría la Luna en su infancia. Este trascendental hallazgo transforma por completo los modelos de evolución térmica planetaria y ofrece claves fundamentales para comprender la dinámica geológica y la historia evolutiva de otros cuerpos rocosos y satélites del sistema solar.
El análisis riguroso de las muestras extraídas de la cara oculta confirma que la influencia gravitatoria de la Tierra primigenia y la concentración asimétrica de elementos termogénicos KREEP constituyeron los motores principales de la profunda diferenciación geológica de nuestro satélite. Todo esto gracias al equipo dirigido por el profesor Hejiu Hui de la Universidad de Nanjing y la misión china Chang'e-6 (CE6), que hizo posible el análisis de las rocas lunares recolectadas. Esto produjo la presente investigación a fondo y se pudieron obtener grandes resultados, lo cual quedará constancia para otras misiones relacionadas.
