Muere Miquel Navarro, célebre escultor valenciano y artista universal, a los 81 años

El País Valencià llora la muerte de Miquel Navarro, una de las figuras destacadas del arte contemporáneo y galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas, que ha fallecido a los 81 años. La noticia la ha comunicado el Ayuntamiento de Mislata (Horta Sud), el municipio donde el artista nació y residía, que ha lamentado la pérdida de uno de sus principales referentes culturales. Navarro, reconocido internacionalmente por una trayectoria que llevó su obra más allá de las fronteras valencianas, mantuvo siempre un vínculo estrecho con su ciudad natal, donde contribuyó a impulsar la casa-taller que lleva su nombre y donde perdurará parte de su legado artístico. El consistorio ha destacado que su obra y su compromiso con la cultura dejan "una huella imborrable en la cultura valenciana", y ha expresado el pésame a los familiares, amigos y personas que compartieron la vida y la trayectoria del escultor.

Nacido en Mislata en 1945, Navarro desarrolló una trayectoria artística que abrazó la escultura, la pintura y el grabado, aunque fue en la primera disciplina donde encontró su principal lenguaje creativo. Después de formarse en la Escola de Belles Arts de Sant Carles de València e iniciarse en la pintura, a partir de 1972 orientó casi toda su producción hacia la escultura. El entorno urbano se convirtió en el gran eje de su obra, con composiciones que exploraban la relación entre la arquitectura, los volúmenes y el espacio. Desde los años setenta creó sus características "ciudades", instalaciones formadas por numerosas piezas de pequeñas dimensiones que, dispuestas en conjunto, evocaban paisajes urbanos y transformaban el espacio en una metáfora de la ciudad. Con el paso de los años, Navarro también trasladó este universo creativo al espacio público mediante esculturas monumentales.

La proyección internacional de Navarro dio un salto importante en 1980, cuando participó en la exposición Images from Spain del Museo Guggenheim de Nueva York. Durante aquella década, el artista empezó a trabajar a una escala mayor y llevó sus creaciones más allá de las salas de exposiciones, con piezas monumentales destinadas a ocupar espacios públicos. Una de las más conocidas es la escultura instalada en València en 1984, popularmente bautizada como La pantera rosa. Cinco años después, en 1989, presentó Minerva paranoica, una imponente figura de hierro fundido, en el Palacio de Cristal de Madrid. Su obra también dejó huella en otras ciudades con intervenciones como Fraternitat, en Barcelona; Boca de luna, en Bruselas; Torre del sonido, en la Universidad Carlos III de Madrid, o El parotet, en València.

'Fraternitat', de Miquel Navarro, en el paseo Garcia Faria de Barcelona / Canaan
'Fraternitat', de Miquel Navarro, en el paseo Garcia Faria de Barcelona / Canaan

Galardones

La trayectoria de Navarro estuvo acompañada de numerosos premios y distinciones que consolidaron su prestigio dentro del panorama artístico. En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y, un año después, el Premio Alfons Roig, a los que se añadieron el Premio CEOE de las Artes en 1990 y el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte, concedido en ARCO en 1995. También fue distinguido con el Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana y accedió a una de las principales instituciones académicas del arte español, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.