El call de Barcelona ha sido hoy el escenario de una reparación histórica, con un cambio en el nomenclátor de un error que durante siglos había pasado desapercibido. La calle de Sant Domènec del Call, a pocos pasos de la plaça Sant Jaume, no recordaba al santo sino un progromo del año 1391 que destruyó el barrio judío precisamente aquel día del santoral.

El Ayuntamiento, con acuerdo de los grupos municipales, ha decidido poner en la calle el nombre de Salomó ben Adret (1235-1310), que dirigió la academia talmúdica de Barcelona en sustitución de su maestro Bonastruc ça Porta. Y fue prestamista del rey Jaime I. El cambio de nombre era una reivindicación histórica de las entidades judías.

El progromo de 1391 tuvo impacto en Barcelona más allá del call. A causa de los ataques, la comunidad judía medieval abandonó el cementerio que tenían documentado desde el siglo IX en Montjuïc, y que siguió dando el nombre a la montaña.