“Prácticamente no hay ninguna investigación judicial relevante en la que no tenga un cliente José Antonio Choclán, un magistrado que despuntó muy joven en la Audiencia Nacional, pero que pronto pasó al otro lado. Fundó un despacho penalista que hoy es una referencia: entre sus clientes figuran los principales banqueros con lastres de la crisis en los juzgados, estrellas del fútbol con problemas fiscales y políticos embarrados en casos de corrupción”. Así comienza un artículo del 17 de mayo de 2019 de elDiario.es que Choclán Bufete guarda en su directorio de noticias, lo que significa que bendice el perfil que el diario digital realizó del director de la firma cuando se hizo cargo de la defensa de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en el conocido como caso Máster, en el que se la acusaba de haber falseado su máster en Derecho Autonómico y Local en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). En 2021, la Audiencia Provincial de Madrid absolvió a Cifuentes por falta de pruebas de que indujera la falsificación, a pesar de reconocer graves irregularidades en el máster. Siete años después de la publicación de este artículo, elDiario.es ha sido precisamente el medio de comunicación (en colaboración con Univision) que ha destapado los presuntos casos de abusos sexuales de Julio Iglesias, que compite con Cristiano Ronaldo por ser el cliente más galáctico que se ha puesto en manos de este conocido como “abogado de las estrellas” y que ahora se enfrenta a la ardua tarea de sacar al cantante español más internacional del fango en el que se ha metido. Julio Iglesias, el truhan, el “señor”, el “seductor” y el icono de la canción romántica, se juega todo su prestigio y no acabar pasando a la historia como un abusador que ha ejercido la violencia sexual a sus trabajadoras con un patrón estructural de conducta, como afirma la defensa de las dos mujeres que le han denunciado, a cargo de la ONG Women’s Link Worlwide.

Choclán se ha ganado la fama de ser un penalista prestigioso, experto en negociación, conocido por su habilidad para conseguir pactos con la Fiscalía que benefician a sus clientes en casos de corrupción y delitos económicos. Es conocido en el mundo jurídico como “el abogado de las estrellas”, por defender a celebridades como Cristiano Ronaldo, Mourinho o Imanol Arias en sus casos contra Hacienda, y “el abogado de los pactos” por su éxito en acuerdos que han sacado de la cárcel al comisionista Víctor de Aldama, y ha salvado a otras figuras como la mencionada Cristina Cifuentes, Francisco Correa, cerebro de la trama Gürtel, o David Marjaliza, colaborador en el caso Púnica. También ha prestado sus servicios a la familia Carceller contra Hacienda y al expresidente del Banco Popular Español, Ángel Ron, así como a Rita Barberá —que falleció cuando se había iniciado contra ella la investigación por financiación ilegal del PP—, al presidente canario, Fernando Clavijo, por el caso Grúas o al expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, al que libró del caso Pasarelas porque se había superado el plazo de investigación. La mayoría de estos casos se han saldado con absoluciones, pactos a cambio de multas —algunas millonarias como los 18,8 millones de Ronaldo o los 92 millones de la familia Carceller, acusada de fraude fiscal— o delaciones y confesiones que permitieron conmutar penas de prisión. Este estilo de defensa considerado pragmático y negociador, le describe también como un maestro en acuerdos extrajudiciales que evitan juicios largos, y sus rivales también admiten que es un abogado muy trabajador y organizado.

El caso Julio Iglesias: ¿a qué se enfrenta?

A pesar de ser un abogado especializado en casos de corrupción y delitos económicos, Choclán ha aceptado el reto de defender a Julio Iglesias por otros delitos. El caso se encuentra en diligencias preprocesales con carácter reservado, para garantizar la “protección prioritaria de las presuntas víctimas” y debido a la gravedad de los hechos denunciados el 5 de enero ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El Ministerio Fiscal debe analizar si los hechos que se denuncian pueden constituir “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzoso y servidumbre” (penado con entre 2 y 8 años de prisión y hasta 12 con agravantes), junto con “diversos delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales (entre 6 meses y 2 años), como acoso sexual y agresión sexual (penado con entre 1 y 5 años de prisión)”, así como lesiones y diversos delitos contra los derechos de los trabajadores “por la imposición de condiciones laborales abusivas”. Unos delitos contra la libertad sexual que priorizan la tutela pública sobre acuerdos privados, especialmente con víctimas vulnerables, como las que apoya Women’s Link.

A pesar de que los hechos denunciados ocurrieron hace cinco años fuera de España, pueden ser abordados por la Audiencia Nacional al tratarse de supuestos delitos cometidos por un español en el extranjero, siempre que no se abra una investigación en el país en el que se habrían producido, en este caso, la República Dominicana y las Bahamas. La competencia española por nacionalidad del acusado, según diversas fuentes, no admite transacciones penales en esta etapa judicial sin imputación formal. Si en las diligencias de la Fiscalía se encuentran indicios de la comisión de algún delito, se presentará una demanda ante el juzgado; si no es así, la causa se archivará.

La gravedad de los hechos denunciados, y el hecho de que Julio Iglesias los haya negado taxativamente, cierra las puertas a acuerdos rápidos. Choclán podría aplicar su estrategia característica de negociación temprana con la Fiscalía para personarse en las diligencias reservadas, acceder a pruebas y buscar atenuantes vía colaboración o dudas probatorias, pero al tratarse de una investigación que no ha llegado a judicializarse y que permanece secreta, el abogado no puede por el momento personarse en las diligencias.

Las razones del paso al otro lado

José Antoni Choclán se autodefine en la página web de su bufete como “uno de los abogados más cotizados en el mercado legal español en la defensa de procedimientos penales”, y a pesar de su cartera mediática de clientes, mantiene un perfil bajo en el tema personal, sin detalles públicos sobre su edad exacta —se calcula que ronda los 60 años de acuerdo con su ingreso en la carrera judicial en 1990— o su vida privada, más allá de que es padre de familia. Como abogado, ya se conocen más detalles. Que entró joven en la Audiencia Nacional en 1997, tras pasar por Navarra y San Sebastián, donde participó en casos emblemáticos como el de Banesto, en el que fue ponente de la sentencia contra Mario Conde y redactó la resolución que condenó al exbanquero a 10 años y 2 meses de prisión. El año 2004 fue el del paso al otro lado de la justicia, cuando dejó la judicatura para fundar su propio bufete, Choclán Abogados, especializado en delitos económicos y corrupción, alegando como motivos de aquel cambio el económico y la politización del poder judicial, donde “la capacidad no garantiza el nombramiento”, tal como argumentó en El País. Dinero, fama y reconocimiento es lo que se ha ganado hasta ahora Choclán, que se enfrenta a uno de los casos más relevantes de su carrera.