El primer día de los nuevos controles fronterizos a los viajeros procedentes de Italia ha llegado al Aeropuerto de El Prat entre dudas, poca información y, de momento, tranquilidad entre los pasajeros. El anuncio hecho este viernes por la noche por el Gobierno español, como respuesta a la negativa del ejecutivo de Giorgia Meloni a retirar las medidas adoptadas a raíz de la crisis migratoria en Ceuta, había generado incertidumbre entre algunos de los viajeros que este sábado tenían previsto volar desde Italia hasta Barcelona. En la práctica, sin embargo, la mayoría aseguran afrontar los trayectos de ida y vuelta sin preocupación, a pesar de admitir que disponen de poca información sobre cómo se aplican los controles aleatorios en la entrada en el Estado español. Los pasajeros que ya los han pasado explican que los trámites "son muy rápidos", mientras que algunos han optado por llevar también el pasaporte "por si acaso" ante el enfrentamiento abierto entre los gobiernos español e italiano.
El dispositivo activado por el ejecutivo de Pedro Sánchez prevé comprobar de manera aleatoria la identidad y la nacionalidad de los viajeros, mientras que a los ciudadanos de países terceros también se les puede requerir el visado o el permiso de residencia correspondiente. Madrid ha adoptado estos controles después de que Italia introdujera una medida similar para las llegadas procedentes de España y prevé mantenerlos hasta el 7 de septiembre, aunque este plazo podrá modificarse si cambian las "circunstancias" que han motivado su aplicación. Al mismo tiempo, el Gobierno español sigue reclamando a Roma que dé marcha atrás y suspenda los controles que activó a raíz de la crisis en Ceuta de hace una semana, una decisión que ha abierto el debate sobre la libre circulación de personas dentro del espacio Schengen.
La aplicación de los controles no ha provocado, al menos durante las primeras horas, complicaciones destacables entre los pasajeros que han aterrizado en El Prat procedentes de Italia. Como las comprobaciones se hacen de manera aleatoria, no todos los viajeros se han tenido que someter. Es el caso de Elena, que ha llegado este sábado por la mañana desde Génova acompañada de tres amigas y ha explicado a la ACN que el trayecto se ha desarrollado con normalidad. "Cuando llegamos allí sí que nos hicieron una fotografía del DNI, solo eso, pero aquí no hemos encontrado nada", ha relatado. Una experiencia similar ha tenido María, una pasajera italiana procedente de Nápoles, que tampoco ha encontrado ningún impedimento al llegar a Barcelona: "Nada de nada", ha resumido.
Otros viajeros sí se han encontrado con el nuevo dispositivo al llegar a Barcelona, aunque aseguran que las comprobaciones no les han provocado retrasos significativos. Andrea, que también ha viajado desde Nápoles para pasar unos días con unos amigos, ha explicado a la ACN que la policía le ha pedido la documentación después de aterrizar, pero que el trámite "ha sido rápido" y los agentes han sido "muy amables". Carmine, que también ha llegado desde Nápoles con su mujer, no ha tenido que pasar ningún control, aunque conocía la posibilidad de que se encontrara después de la entrada en vigor de la medida esta medianoche. Sobre el origen de la situación, el pasajero ha atribuido el conflicto a la actuación del ejecutivo italiano: "Creo que es simplemente propaganda, no creo que sea por un problema real", ha afirmado.
Falta de información de las aerolíneas
Entre los pasajeros que este sábado hacen el trayecto en sentido contrario, desde El Prat hacia Italia, la incertidumbre se ha traducido sobre todo en más precaución a la hora de preparar la documentación. Maite, que vuela a Roma, ha explicado que su aerolínea no les ha comunicado directamente la aplicación de los controles y confía en que "todo opere con normalidad" tanto a la ida como a la vuelta, aunque habitualmente ya viaja con el DNI y el pasaporte "por si acaso". Montserrat también ha podido facturar el equipaje sin incidencias antes de marcharse hacia Italia, pero ha decidido llevarse el pasaporte después de enterarse por las noticias de las medidas adoptadas por los dos países. Una precaución similar ha tomado Desiré, italiana residente en Tarragona, que ha viajado con su familia y ha llevado el pasaporte después de conocer los controles a través de las redes sociales, aunque finalmente no lo han tenido que mostrar.
