La tensión entre España e Italia por la gestión de las fronteras ha dado un nuevo salto después de que el Gobierno de Pedro Sánchez haya decidido responder con una medida equivalente a la que había adoptado Roma a raíz de la crisis migratoria en Ceuta. Después de exigir al ejecutivo de Giorgia Meloni que retirara los controles impuestos a los viajeros procedentes de España y de recibir un no como respuesta, Madrid ha optado ahora por restablecer temporalmente los controles en las fronteras interiores en puertos y aeropuertos para los desplazamientos que lleguen desde Italia. La Moncloa justifica la decisión por la persistencia de la presión migratoria irregular que afecta al país transalpino y plantea la medida como una respuesta dentro del mismo terreno en que Italia había situado previamente el conflicto.
El nuevo dispositivo entrará en vigor a partir de las doce de la noche de este sábado 8 de agosto y se aplicará de forma aleatoria a los viajeros que lleguen a España desde Italia a través de puertos y aeropuertos. Los controles incluirán la comprobación de la identidad y la nacionalidad mediante el pasaporte y, en el caso de los ciudadanos de países de fuera de la Unión Europea, también se verificará que dispongan del correspondiente visado o permiso de residencia. La medida tendrá, en principio, una vigencia de un mes y se mantendrá hasta las 00.00 horas del 7 de septiembre, aunque el Gobierno deja abierta la posibilidad de acortar o modificar este plazo si evolucionan las circunstancias que han motivado el restablecimiento temporal de los controles.
Moncloa responde así a la negativa del gobierno de Meloni a retirar los controles en Italia establecidos a raíz de la crisis migratoria en Ceuta. "Italia no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero en materia de seguridad nacional y control de fronteras", advirtió el ejecutivo italiano en un comunicado. De hecho, Roma justificaba la continuidad de la medida en la previsión, atribuida a "las propias autoridades españolas", de que el 15 de agosto pueda producirse una nueva llegada de migrantes a Ceuta. Por ello, sostiene que los controles no se levantarán "hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad en Italia".
El movimiento de la Moncloa se produjo pocas horas después de que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, defendiera que "no hay ningún motivo" para que Italia mantenga los controles sobre los viajeros procedentes de España. En declaraciones a EFE, Albares aseguró que la situación migratoria en Ceuta y Melilla está "de forma muy amplia canalizada y reconducida" y remarcó que la mayoría de las personas que habían entrado irregularmente en Ceuta ya han sido devueltas. Sin embargo, paralelamente, el Gobierno ha pasado a justificar su propia reintroducción de controles sobre los desplazamientos procedentes de Italia alegando la "persistente presión migratoria irregular que sufre el país transalpino".