Si el acto central de la visita del papa León XIV a Barcelona fue la misa en la Sagrada Família y la posterior bendición de la torre de Jesús, el acto central de este evento fue el final, con el espectáculo de luces y voces que coronó el viaje apostólico del santo padre a la capital catalana. Fue justo antes de aquel momento, cuando las fuerzas de seguridad expulsaron a unos 600 cantantes del acto porque algunos de ellos llevaban una bandera estelada impresa en una cara de las hojas donde tenían las partituras y preveían cantar Els segadors ante el público congregado. Pero quienes también se vieron afectados por este hecho fueron los coros infantiles, o de voces blancas, que también debían participar en el acto. Finalmente, solo la Escolania de Montserrat salió al escenario, mientras el resto de voces (el Cor de l'Escola de Música Amics de la Unió de Granollers y 30 cantantes de la Federació Catalana de Pueri Cantores) quedaron apartadas en un rincón sin saber qué estaba pasando y por qué no podían participar en aquel momento para el cual tanto habían ensayado y practicado. Los momentos de desconcierto generaron mucha tristeza entre los afectados e, incluso, algunos niños llorando por la frustración de no poder vivir aquel momento tan emocionante con plenitud.
Como explica Marina Velázquez, gerente del Moviment Coral Català, a ElNacional, "en un momento dado los hicieron bajar [a los cantantes], pero no los hicieron salir [donde debían salir]. A los adultos se los llevaron a la calle y los infantiles se quedaron dentro de la Basílica, pero no les permitieron salir a las escaleras donde debían cantar con la escolania". Concretamente, Sonia Rojas, presidenta de la Federació Catalana de Pueri Cantores y madre de una de las niñas participantes, explica a ElNacional que los niños cantantes "debían salir detrás del Papa para hacer la bendición y después se pondrían alrededor con la escolania", explica Rojas. "Cuando llegó la hora", pero, precisa, "los dejaron arrinconados en una rampa y no pudieron hacer lo que habían preparado".
La experiencia desde dentro
Desde ElNacional hemos hablado con Josep Vila, director de Veu de l'Escola de Música Amics de la Unió de Granollers, que estaba en aquel momento con los niños cantantes: "Cuando acabó la misa, bajamos y nos pusimos en posición de salida del acto de bendición", explica, pero entonces "vino lo que fue diferente". Precisa, sin embargo, que pudieron cantar, "pero no desde donde se había ensayado" ni "como se había ensayado". Este hecho fue un "choque" para los cantantes, que después de muchas horas de ensayo, en un evento de tan gran magnitud como este, que para ellos "tenía mucha importancia", no pudieron hacer lo que estaba previsto. "Algunos acabaron disgustados y lloraron", afirma.
Sin ninguna explicación en el momento, y sin saber realmente lo que estaba pasando en aquel momento, ya que todo iba como tenía que ir hasta aquel momento, fue un choque para los cantantes quedarse fuera de las escaleras, donde tenían que tener toda la visibilidad que habían ensayado. Para Vila, y ya visto con la perspectiva de los días, "hay cierta lógica en no salir, porque los adultos no salieron" y tenían que participar todos juntos en aquel momento. Tampoco sabían por qué no salieron los adultos hasta que no lo vieron en las redes sociales instantes después. Una vez acabado el acto, "probablemente por cuestiones de seguridad", los "hicieron marchar, pero no recibimos ninguna explicación".
"Los más pequeños lloraban por no poder hacer todo lo que tenían que hacer", explica Rojas, que insiste en decir que "están contentos por la experiencia", pero que les faltó "la guinda, porque no pudieron salir". Después de muchas horas de ensayo aquel fin de semana, de ir a Montserrat a cantar, "hubo niños que lo pasaron mal", ya que "era muy especial para ellos y no pudieron hacerlo todo". No poder cantar como estaba previsto "después de muchas horas y muchos ensayos", a los "más pequeños les costó un poco" entender lo que estaba sucediendo y "estaban tristes por no poder hacer lo que habían practicado". Acompañar al Papa en su salida del templo y cantar delante de él en el punto álgido del evento era muy importante para estos niños, la mayoría de los cuales "participan normalmente en la eucaristía".
Evitar el castigo colectivo y pedir responsabilidad
Ante estos hechos, Velázquez insiste en decir que todo esto se podría haber hecho "de otra manera para evitar el castigo colectivo" que se hizo a todos los cantantes por el hecho de que algunos cantantes introdujeran las esteladas en el recinto, lo que afirma que "no se pensó bien". En un comunicado, Moviment Coral Català, junto con otras entidades que agrupan a los coros de Catalunya, afirman que "las actitudes y comportamientos que se produjeron son incompatibles con los valores de respeto, convivencia, civismo, inclusión, libertad y democracia que deben presidir cualquier actividad humana". Consideran que "los actos festivos y culturales deben ser espacios de encuentro, tolerancia, participación y hermandad, donde todas las personas se sientan respetadas y seguras", pero también tildan de "desproporcionada" la actuación policial, que "rechazan".
A pesar de ello, sin embargo, también reclaman responsabilidades a los cantantes, ya que "en este acto estaban representando una entidad, no su propia ideología" y sus acciones han "provocado que ninguno de los cantantes pudiera terminar su participación en los actos y hayan sufrido angustia y desilusión por la situación vivida". Para Velázquez, "la solución debería haber sido echar a la persona o confiscar el material" que no fuera oportuno, más con la presencia constante de policías cuando los cantantes hacían su actuación durante la misa, "no echar a 600 personas que habían hecho su trabajo". "Entendemos que se deben pedir responsabilidades a todos: los cantantes que se saltaron lo que se había firmado y acordado y, sobre todo, a las fuerzas de seguridad y a los responsables de la seguridad", dice, también por la actuación alrededor de los coros infantiles que no pudieron actuar como estaba previsto y la desilusión que esto generó.
